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Que Es Objeto De Estudio En Una Investigacion?

Que Es Objeto De Estudio En Una Investigacion
¿Qué es y para qué sirve un objeto de estudio? – De manera simple, podemos decir que el objeto de estudio es el tema de investigación que persigue tu proyecto o un determinado campo académico. Es algo que querés saber u obtener información. Este objeto de estudio nace a causa de una problemática planteada, para luego ser resuelto.

  • Se lo define como la base sobre la que se fundamenta un estudio o la investigación que hagas.
  • Las problemáticas las podés plantear de manera personal o individual, es decir, surgir porque necesitás investigar sobre algo para un fin, que sería un trabajo de la facultad, por ejemplo.
  • También es el caso cuando una persona ajena a vos, un tercero, quiera solucionar un problema.

Si vos inicias un proyecto por tu cuenta, vos mismos sos quien construye su objeto de estudio. Los objetos de estudio tienen que estar bien acotados y definidos. En definitiva, tienen que establecer el alcance de tu estudio o de la disciplina en general.

¿Cómo se define el objeto de estudio?

Comprender el objeto de estudio: definición y relevancia en la investigación El objeto de estudio es un concepto fundamental en la investigación científica. Se refiere a aquello que se está investigando y que se desea conocer con mayor profundidad. En cualquier disciplina, el objeto de estudio es un elemento clave que determina los objetivos de la investigación y el enfoque que se debe seguir para obtener resultados satisfactorios.

Para definir el objeto de estudio, es necesario tener claridad sobre la temática que se quiere abordar y delimitar los aspectos específicos que se quieren conocer en profundidad. De esta manera, se establece una base sólida para la investigación y se evita la dispersión de esfuerzos y recursos en temas irrelevantes.

En este artículo, profundizaremos en el concepto de objeto de estudio y su importancia en el proceso de investigación científica. Además, analizaremos algunos ejemplos concretos para entender cómo se aplica este concepto en diferentes disciplinas.

¿Cómo se construye el objeto de estudio en una investigación?

El proceso de construcción de un objeto de estudio integra experiencias, motivaciones y desarrollos epistemológicos los cuales encarna el investigador, como participe de las preocupaciones e intereses propios del campo de estudio y de su comunidad académica en la cual se encuentra adscrito.

¿Qué es el objeto de estudio Redalyc?

El Objeto de Estudio, entonces, es lo que quiero saber; es el recorte de la ‘realidad’ que quiero aprehender de una forma científica. Como tal, vale rescatar que el Objeto de Estudio es el resultado final del proceso investigativo. Pero para lograr esa construcción, el objeto debe ser elaborado.

¿Cuál es el objetivo principal de la investigación científica?

Que Es Objeto De Estudio En Una Investigacion La investigación científica es un proceso dinámico que se caracteriza por ser riguroso y por conducir a la adquisición de nuevos conocimientos. Su función es describir, explicar, comprender, controlar, predecir hechos, fenómenos y comportamientos. El rigor científico se guía por la noción de objetividad, es decir, el investigador sólo se ocupa de los hechos, dentro de un marco definido por la comunidad científica.

¿Cuáles son los tipos de investigación que existen?

2. Según su profundidad – El concepto de profundidad hace referencia al nivel de conocimiento que se desea alcanzar. En este sentido, podemos diferenciar en 3 tipos: exploratoria, descriptiva y explicativa.

Investigación exploratoria

Podemos decir que una investigación exploratoria implica un primer acercamiento al tema en cuestión. Aquí no se pretende alcanzar grandes niveles de desarrollo, sino más bien, de encontrar patrones para llegar a una explicación.

Investigación descriptiva

Como su nombre lo indica, el tipo de investigación con metodología descriptiva busca describir un hecho u objeto de estudio a través de la indagación y análisis de la realidad.

Investigación explicativa

En tercer lugar, tenemos al tipo de investigación explicativa con una metodología que busca responder cómo y por qué se produce un determinado fenómeno. Conocer las causas de un hecho o fenómeno determinado es crucial para abordar su estudio e investigación. En otras palabras, permite sostener las bases para sustentar una hipótesis.

¿Cuando el objeto se identifica como sujeto?

Forma sugerida de citar: Solís Sotomayor, Luis Xavier (2018). El hecho fenomenológico del sujeto y el objeto en el aprendizaje. Sophia, colección de Filosofía de la Educación, 25 (2), pp.131-156. Introducción A partir de las nuevas tendencias de la educación en el mundo entero, cuando hay países que no presentan las formas tradicionales de realizar el proceso de aprendizaje, sino que se ha dado una democratización de la escuela, una valoración de los procesos didácticos en donde los protagonistas son tanto el educador y el educando.

Es ahí donde aparece la problemática del pensamiento lógico analítico abstracto para lo cual, es necesario hacer una retrospectiva a los principios del ser humano, como ser que se va haciéndose racional; ¿dónde empieza esta forma de tener recuerdos, de poseer significados y significantes que se encuentran bien definidos y decodificados para poder enfrentar las realidades cotidianas del quehacer de su existencia? El objetivo del presente artículo, es analizar las realidades de significación que los seres humanos tenemos para poder llegar al conocimiento y decodificar las acciones en función de las necesidades, haciendo de la educación una herramienta para la vida.

La importancia del hecho de aprendizaje del sujeto en torno a la codificación del objeto es parte de la evolución del pensamiento del ser humano que se ha dado en millones de años; los mismos que hicieron que a esta especie lo llamaran (hombre–Sabio), pues en él se da toda la manifestación de existencia, hasta llegar al conocimiento y posteriormente a ser creador de cultura en donde empieza el proceso de educación, la cual es transmitida de generación en generación, hasta nuestros días.

La aventura se dio tal vez con una especie ( Homo Habilis ), el recopilar información para poder hacer instrumentos, manipula ideas, las cuales le ayuda a confrontar las realidades más adversar del día a día; posee un pre-lenguaje que le ayuda a comunicar sus necesidades y ponerle seguridad a su especie.

De acuerdo con Coopens (2014), es solamente de ahí donde el hombre evoluciona biológica y culturalmente, pues se da el espíritu de conquista, que logra grandes perspectivas inimaginables para la humanidad y que nadie puede detenerlo. Cuando pasamos a llamarnos Homo Sapiens-Sapiens, nos referimos al ser humano racional o Cromañón, en el proceso evolutivo, vamos dejando huellas; que nos van informando de la capacidad de la evolución del pensamiento, hasta llegar a unas formas abstractas y bien definidas, con capacidades de análisis, de síntesis, de composición de razonamientos más estructurales, a las que se somete la lógica, e incluso la matemática, pues la frase célebre de “Cogito-ergo- sum” Descartes (2012a),

  • Es la realidad de cómo este actuar muestra el verdadero camino de la interpretación del mundo, el formarse ideas en la mente, trasciende las meras formas primitivas para estructurar pensamiento crítico.
  • Desarrollo del pensamiento y la relación sujeto y objeto del conocimiento en la historia humana En la filosofía, la evolución del pensamiento humano tardó al comienzo casi diez siglos en renovarse, desde Platón y Aristóteles (s.

V a.C.) hasta Descartes y el empirismo inglés (s. XVI, d.C.). No es ajeno, desde luego, a la posible objeción según la cual durante la Edad Media habría habido filosofía. Y entonces cabría mencionar a Agustín de Hipona y a Tomás de Aquino como las figuras más excelsas.

Propiamente hablando, desde el punto de vista estrictamente filosófico, el trabajo más destacado durante la Edad Media —desde la Patrística hasta el siglo XIV— estuvo sin dudas en la lógica. Pues como nos refiere Maldonado (2015) el siguiente giro de renovación del pensamiento filosófico estuvo en Kant y en Hegel (siglo XVIII y XIX), como se aprecia, el tiempo transcurrido es bastante más breve.

Posteriormente, Husserl, Wittgenstein y Heidegger constituyen tres hitos singulares de renovación del pensamiento filosófico, y los dos primeros marcan íntegramente la filosofía del siglo XX, a favor o en contra. Los autores que seguirían después, cubren (independientemente de las apreciaciones y los gustos filosóficos) franjas de tiempo cada vez más breves y apretadas.

Desde que el ser humano tiene la capacidad de pensar y razonar, le dan qué hacer las fuerzas que hayan podido plasmar este nuestro mundo histórico. Hay una pregunta muy concreta ¿Son las Ideas las que hacen historia o son las circunstancias históricas las que producen ideas a su medida? su reflexión y respuesta lo hace cada lector.

Época Antigua Todas las respuestas que se dieron en la humanidad, fueron canalizadas y sistematizadas por occidente sobre las realidades tanto físicas como metafísicas, algunas de las veces fueron erróneas y sin embargo se les cuenta como pensamiento lógico crítico y como conocimiento.

  • La mitología es una concepción la de contraponer la Filosofía (lógica) a una explicación simbólica del mundo, esta forma de ver la realidad implica una amplia decodificación del conocimiento.
  • Sin embargo el mito en los últimos estudios sobre su rol y el valor, no existe una contradicción intrínseca entre mito y logos, sino que son dos expresiones de una misma cosa pero con una lógica diferente.

Mito: es una manifestación imaginativa comparativa de las cuestiones más profundas de la existencia humana. Así también el mito tiene un núcleo racional que se descubre a través del análisis del lenguaje simbólico que es decodificado por el sujeto y ello crear cultura.

Los primeros pensadores para poder desmitificar la realidad tuvieron que decodificar nuevos conocimientos, sostuvieron la idea de una sustancia primigenia que era base de toda la realidad dando origen a los 5 elementos fundamentales (Agua-Fuego-Tierra-Aire-Éter), nacidos de los filósofos de la naturaleza como los llamó a Aristóteles en su obra Metafísica.

Esta la relación más clara que puede darse entre objeto y sujeto de conocimientos. Los mismos sabios y pensadores vieron en la matemática y la geometría un aporte especial para refutar y argumentar las diferentes líneas del pensamiento y del obrar del ser humano con la ética y la moral.

Platón, (2015), nos muestra en sus diálogos, a Sócrates, como un pensador muy crítico con toda la realidad de su época, atacó también el comportamiento de la sociedad. Se ajustó al hecho de la lógica y la razón, pero su voz interior, su “daimonion”, lo mantenía alejado del nihilismo moral. Su discípulo Platón, ve en el razonamiento lógico, una medida del mundo ideal y de aquellas ideas innatas, que las compartimos en formas de reminiscencia.

Para Aristóteles, la realidad que nos rodea, no es una apariencia sino toda una plenitud a ser investigada y conocida (Objeto cognoscente). Partió a menudo de las etimologías intentando mediante el análisis lógico y un concienciado desmenuzamiento de los conceptos, para llegar al conocimiento de las cosas, se sirvió como herramienta de las críticas cognoscitivas y de la lógica, Aristóteles (2012) fue su verdadero creador, adquirió verdadera importancia su teoría de las deducciones, que fueron los primeros pasos de un razonamiento crítico simbólico y matemático.

  • El hecho del uso de los Universales hicieron que apareciera una metodología para la abstracción del conocimiento la deducción que va desde lo general hacia lo particular, el conocimiento se estructuró con base en leyes de la lógica y del árbol de Porfirio.
  • Este sistema se mantuvo como manera gnoseológica hasta la edad moderna.

Edad Moderna Las Ciencias se inician en las matemáticas y sólo se les puede rebatir con pruebas que se atengan a las leyes de la lógica, este pensamiento es más crítico, y experimentable la imagen cósmica de los pitagóricos se basaba en el número, y la proporción y veían en la esfera la forma consumada del universo, desde entonces las ciencias astronómicas fueron estudiadas, y los pensamientos y las matemáticas fueron dando consistencia y un acercamiento a la verdad, Johanes Kepler, nos mostró con sus estudios las nuevas leyes del movimiento, que dieron nuevos conocimientos a los anteriores y hoy seguimos avanzando en ella.

De la lógica matemática de Descartes (2012b) se desarrolla el concepto místico de la sustancia de Spinoza. Su opinión se basaba que lo único objetivo en la naturaleza eran las matemáticas y que la materia era una proyección para él, las ciencias eran medición y matemáticas. A partir de ello por primera vez a lo largo de toda la historia del pensamiento crítico, enderezaba el pensamiento analítico sobre su propio espíritu.

Pues desde el Método de Descartes, se empieza a ver de otra manera las realidades, propone que no existe un núcleo de conocimiento. La imagen del conocimiento se caracteriza por una secuencia continua de percepciones y reflexiones, para él todas las percepciones son subjetivas ( Asimov, 1999 p.20 ).

  • Desde Descartes, creador de la geometría analítica, muchos filósofos han sido también matemáticos.
  • Que han ayudado a dar una interpretación de la realidad, del mundo a partir de las verdades intelectivas y reales para llegar a una “armonía preestablecida”.
  • El valor de la experiencia va tomando forma y Locke en sus escritos sobre la educación y la pedagogía nos muestra que el entendimiento se va formando, que se adquiere conocimiento y criticidad solamente por las experiencias en forma de percepción sensorial, esto nos muestra una nueva forma de llegar al conocimiento.

Pero se reconocen los límites de la razón y son analizadas sus condiciones, de donde surge el nuevo Idealismo, donde el pensamiento por primera vez se hace crítico, es tratar de unificar el Racionalismo y el Empirismo para que el conocimiento pueda decodificar la realidad.

En la Crítica a la Razón Pura se da el último paso, el objeto de ella: Todo conocimiento que ocupe un razonamiento no ya de los objetos, sino de nuestro conocimiento de los objetos, en cuanto éste sea posible analítico a priori, es decir decodificado por la razón y a través de los juicios sintéticos a posteriori del conocimiento, aseguramos que ellos son una realidad cognoscible al intelecto y se transforma en una verdad ( Kant, 2012, p.204 ).

Con este término se entiende un pensamiento anterior a toda experiencia y que ni se puede demostrar ni refutar con ella, a la cual se le llama trascendentalismo. También hay que recordar que con Kant, se da una nueva lógica y nuevos postulados y categorías del pensamiento.

Que desde los tiempos más tempranos la lógica ha transitado por un camino seguro, puede verse a partir del hecho de que desde la época de Aristóteles no ha dado un sólo paso atrás. Lo que es aún más notable acerca de la lógica es que hasta ahora tampoco ha podido dar un sólo paso hacia adelante, y por lo tanto parece a todas luces terminada y completa ( Kant, 2012, p.234 ).

Siguiendo a Leticia Correa, nos ayuda a demostrar que el pensamiento y su desarrollo es una capacidad del ser humano así lo menciona: Abordar el desarrollo del pensamiento desde un punto de vista filosófico significa trascender las categorías biológicas, psicológicas y culturales que se han establecido convencionalmente para entender la manera en que una persona conoce.

  1. Se trata pues de definir cómo el conocimiento de la realidad influye en el conocimiento de mí mismo y viceversa, procurando construir un meta conocimiento y una conciencia que permita la transformación de dicha realidad ( Correa, 2012, p.74 ).
  2. Hoy en día la comparación entre la computadora y el cerebro, están entre las imágenes más claras para todos y, sin embargo, carece de evidencia.

En un nuevo escalón del saber se ha vuelto a plantear la pregunta de si es el entendimiento humano es el que posee el acceso al mundo de las ideas o si por al contrario, el único mundo verdadero es el de las cosas. Por lo cual Bertrand Russell, quien al principio defenderá un idealismo platónico, encabeza un giro radical hacia el realismo y a la nueva lógica.

Este nuevo realismo fue fundado por G.E.Moore y profundizado por Russell unido a la línea cartesiana, en donde plantea que: La matemática es la única llave útil para abrir el conocimiento. Cierto es que la lógica se desenvuelve ahora en un nuevo plano intelectivo. De acuerdo con los racionalistas sólo se pueden hacer afirmaciones sobre relaciones y no sobre las cosas en síEl mundo se compone de datos sensoriales Sensedata, vinculados lógicamente entre sí.

Los datos sensoriales de diferentes objetos constituirían el espíritu del observador, los datos sensoriales de un objeto observado por varias personas, serían la realidad de una materia –indemostrable ( Russell, 1969, p.124 ). Pertenece al mismo grupo Ludwing Wittgenstein, catedrático de Cambridge, que mira al pensamiento lógico desde el idioma.

Nos hace ver que solamente el hecho de que haya idiomas que carecen de sintaxis, es decir, de concatenación lógica, en sus frases y que proporciona una expresión diferenciada sobre el mundo y tenga no menos posibilidades de combinación, que las lenguas comunes que se hablan en Europa y América. En su obra Tractatus nos hace ver una realidad sobre el hecho del conocimiento y su forma de codificación: Los juicios son las funciones de la verdad, sobre afirmaciones concretas, o sea, derivaciones lógicas de los hechos, la lógica nada nos dice sobre la realidad, porque nunca la puedo captar, su naturaleza es del todo tautológica = se limita a expresar algo que ya está definido aunque de un modo distinto.

( Wittgenstein, 1946, p.58 ). Entre las principales teorías sobre el conocimiento, este pensador halla la admisión de que las afirmaciones son realidades, que reproducen otras realidades de estructura igual, un mismo objeto sin experimentar mutación alguna, ofrece una imagen totalmente distinta si se le contempla de un modo diferente.

  1. La lógica matemática, hace unos pocos años, realiza un verdadero avance de los especialistas, pertenece hoy en la actualidad al mundo de la cibernética, del lenguaje simbólico propio y fijo del valor de las afirmaciones.
  2. La lógica del pensamiento es requisito de funcionalidad de nuestra época.
  3. La lógica idiomática según Husserl (2015), habitual carece de interés; la sustancia y profundidad del significado de las palabras no pintan nada, lo que no puede traducirse al principio binómico (con los signos binarios 0 y 1), no existe siquiera; aquí se hacen visibles los límites, tanto de la fenomenología como del pensamiento matemático funcional, por lo que ambas esferas necesitan una complementación recíproca para poder decodificar y situarnos en la realidad.

Wittgenstein en sus planteamientos no rechaza por supuesto la definición ostensiva, pues él valora sus aportes como técnica de adiestramiento para aprender el significado de las palabras, tanto así, que prefiere llamarla (enseñanza ostensiva de palabras), Lo que él está rechazando es la comprensión de ésta, como el medio a través del cual los términos lingüísticos llegan a tener significado. Fuente: Dolciani Bernan Gráfico 1 Símbolos de la lógica y el razonamiento matemático Haciendo alusión a la simbología y a los códigos para formar el nuevo conocimiento, en el ámbito de una cultura informatizada Andrés Hermann nos ayuda a ubicarnos en el contexto cuando dice: Que las sociedades informatizadas los discursos no solamente representan códigos y símbolos, que permiten el diálogo entre sujetos, sino que permite la naturalización y legitimación de contenidos y saberes que están en función de una clase dominante que ejerce control ( Hermann, 2013, p.240 ).

El proceso del conocimiento como forma de cultura desde la perspectiva constructivista La teoría de Jean Piaget sobre el conocimiento, ha dado grandes cambios para la concepción del modo de obtener y organizar la información en nuestro aprendizaje cotidiano. Para Piaget (1963), el desarrollo cognitivo supone mucho más que la adición de nuevos hechos e ideas a un almacén de información, el nacimiento a la madurez para nuestros procesos de pensamiento cambian de madera muy radical, aunque lentamente, porque de continuo; nos esforzamos por imponer un sentido al mundo.

¿Cómo se da esta forma de seguir en la cognición? Piaget identificó cuatro principios (maduración biológica, actividad, experiencia social y equilibrio) examinemos los tres primeros, para posteriormente detenernos en el equilibrio. Maduración. La exhibición de los cambios biológicos que desde la concepción están programados genéticamente.

  1. Es muy poco lo que podemos hacer en este aspecto del desarrollo cognoscitivo excepto asegurar al niño la alimentación y el cuidado que necesita para estar sano.
  2. Actividad.
  3. Con la maduración física aumenta la capacidad de actuar y aprender sobre el ambiente.
  4. Cuando la coordinación de un niño pequeño está razonablemente desarrollada, puede descubrir los principios del equilibrio al jugar con un columpio.

Así es probable que modifiquemos nuestros procesos de pensamiento, al mismo tiempo que actuamos sobre el ambiente, es decir, conforme exploramos, probamos, observamos y en algún momento organizamos la información. Transmisión social. El desarrollo también nos relaciona con la gente que nos rodea por lo cual el aprendizaje de los demás es una influencia.

  • Pues sin el bagaje de conocimientos creados tendríamos que reinventar los conocimientos que ya poseen nuestras culturas.
  • Lo que la gente puede aprender de la transmisión social, varía según la etapa de desarrollo cognitivo en que se encuentre.
  • Equilibrio.
  • Aunque asimilación y acomodación son funciones invariantes en el sentido de estar presentes a lo largo de todo el proceso evolutivo, la relación entre ellas es cambiante de modo que la evolución intelectual es la evolución de esta relación asimilación / acomodación.

Para Piaget (1963) el proceso de equilibración entre asimilación y acomodación se establece en tres niveles sucesivamente más complejos:

El equilibrio se establece entre los esquemas del sujeto y los acontecimientos externos. El equilibrio se establece entre los propios esquemas del sujeto El equilibrio se traduce en una integración jerárquica de esquemas diferenciados.

Pero en el proceso de equilibración hay un nuevo concepto de suma importancia: ¿qué ocurre cuando el equilibrio establecido en cualquiera de esos tres niveles se rompe? Es decir, cuando entran en contradicción bien sean esquemas externos o esquemas entre si.

  1. Se produciría un CONFLICTO COGNITIVO que es cuando se rompe el equilibrio cognitivo.
  2. El organismo, en cuanto busca permanentemente el equilibrio busca respuestas, se plantea interrogantes, investiga, descubre,.etc, hasta llega al conocimiento que le hace volver de nuevo al equilibrio cognitivo.
  3. Estos cuatro principios operan juntos para poder influir en el desarrollo cognoscitivo de cada ser humano.

Como resultado de sus primeras investigaciones biológicas, Piaget concluyó que todas las especies heredan dos tendencias básicas o funciones: La primera es hacia la organización. Los seres humanos nacemos con la tendencia a organizar sus procesos de pensamiento en estructuras psicológicas o sistemas para comprender o relacionar con el mundo.

  1. Las estructuras simples se combinan y coordinan continuamente para perfeccionarse y con ello ser más eficaces.
  2. Los niños muy pequeños pueden mirar un objeto o atraparlo cuando está al alcance de sus manos, pero no coordinan ambas acciones al mismo tiempo.
  3. Sin embargo, al desarrollarse pueden organizar estas dos estructuras conductuales en una estructura coordinada de nivel superior de mirar, alcanzar y tomar al objeto.

Por supuesto también pueden tomar esas mismas estructuras por separado ( Ginsburg, 2013, p.129 ). Fuente: Autor Gráfico 2 Coordinación entre sujeto y objeto de conocimiento Piaget denominó a estas estructuras “esquemas”, y en su teoría son los bloques máximos de construcción del pensamiento, sistemas organizados de acción o pensamientos, que nos permiten hacer representaciones mentales, pensar en los objetos y acontecimientos de nuestro mundo.

Pero toda organización de conocimientos, ya se trate de pensamiento natural o de teorías científicas sumamente elaboradas, implica una trasformación del universo al que tenemos acceso lo que antes era milagro o contingencia se convierte ahora en un problema de causalidad, lo que era misterio o metafísica se convierte ahora en una cuestión decidible pero todavía no decidida, en pocas palabras el extranjero es ahora el barrio cercano y vemos en él unos problemas unas contradicciones e incoherencias que antes a distancia no distinguíamos ( Greco, 1967, p.270 ).

“Nada es más sereno, más ordenado que el espacio cognitivo de un niño, de cinco años si la escuela no le atormenta en exceso” ( Gadamer, 1982, p.210 ). Cuando un año o dos más tarde las operaciones llamadas concretas empiezan a hacer su aparición, empezarán igualmente las dificultades.

Heinz Von Foerster (2002), profesor de cibernética de la Universidad de Illinois USA, realiza los estudios de Organización del conocimiento lógico por medio de la teoría de J. Piaget. Y menciona que: las interacciones sensorio-motrices y también la de los procesos centrales: cortico-cerebelo-espinales, cortico-talámico-espinales y las demás uniones neuronales; es concebida como algo de naturaleza esencialmente circular o más exactamente recursiva.

La recursión entra en estas consideraciones cada vez que los cambios en las sensaciones de una criatura se explican por sus movimientos (s¡ S(mk)), y sus movimientos por sus sensaciones (mk M(s¡)). Cuando estas dos explicaciones se toman unidas, forman “expresiones recursivas”, es decir, expresiones que determinan los estados —movimientos, sensaciones— del sistema —la criatura— en términos de estos mismos estados (s¡ S(M(sj)) SM(sj); mk M(S(ml)).

Aquello que hacemos referencia como “objetos” (lo que se enfrenta delante) en una epistemología que excluye al observador “lineal-abierto”, aparece en una epistemología que incluye al observador “circular-cerrado” como garantía para comportamientos estables o si se emplea terminología de teoría de las funciones recursivas, como “garantía de las funciones propias.

Así se puede observar en la obra de Piaget (1978) sobre el hecho recursivo en la página 63 de “Equilibración de las estructuras cognitivas”. Obs. O → Obs. S → Coord. S → Coord. O → Obs. O → etc Se trata de un informe para el observador de una interacción entre un sujeto (S) y un objeto (O) o un conjunto de objetos.

  • Los símbolos utilizados en esta expresión significan: Obs.
  • S: “Observables relativos a la acción del sujeto” Obs.
  • O: “Observables relativos a los objetos” Coord.
  • S: “Coordinaciones inferenciales de las acciones u operaciones del sujeto” Coord.
  • O: “Coordinaciones inferenciales entre objetos” Si comprimimos el simbolismo precedente todavía más, componiendo todo aquello que es observado, es decir Obs.O y Obs.S, en una sola variable y componiendo las operaciones coordinadoras ejecutadas por el sujeto, es decir, Coord.S y Coord.O, en un solo operador “COORD”.

Este significante Trasforma, recompone, modifica, etc., las formas los arreglos, los comportamientos, etc., observados en un movimiento dado digamos inicialmente Obs o, y llamémosle el argumento primario, en otras observadas en otro momento. Obs 1, Expresemos el resultado de esta operación mediante la ecuación: Obs 1 = COORD (Obs o ). Fuente: Von Foerster. Gráfico 3 Cómo se alcanza el conocimiento Al permitir al operador COORD operar sobre el resultado presedente,obtenemos: Resumiendo: Obsn = COORD(n) (Obs 0 ). Mediante esta abreviación, se sugiere que la secuencia funcional: Fuente propia Gráfico 4 La función del observador y el modo de coordinación Dejándola crecer sin límites (n→∞): Obs → lim COORD(n) (Obs 0 ) n→∞ Obs∞ COORD (COORD (COORD (COORD (COORD. Aquí podemos observar que: 1. La variable independiente Obs 0, el argumento primario ha desaparecido, lo que puede ser considerado como un signo de que la simple conexión entre las variables independientes se ha perdido en una infinidad de recursiones, y que tales expresiones toman una significación diferente.2.

Dado que Obs∞ expresa una recursión infinita de los operadores COORD sobre los operadores COORD, toda recirsión infinita en el interior de esta expresión pude ser sustituida mediante Obs∞: Obs∞ COORD (COORD (COORD (COORD (COORD.3. De aquí: Obs∞ Obs∞ Obs∞ COORD (Obs∞) Obs∞ COORD (COORD (Obs∞)) Obs∞ COORD (COORD (COORD (Obs∞))) Obsérvese que bajo esta forma el horror infinitatis de la expresión ha desaparecido, todas las expresiones COORD son infinitas y ha emergido una nueva característica,a saber: la variable dependiente Obs∞ y también, por decirlo de alguna manera, la “auto dependiente” o “autodefinidora” o también “auto reflexiva”, gracias al operador COORD.

Si existen valores Obs∞1 que satisfacen a las ecuaciones, llamamos a estos valores, Valores Propios Obs∞1 – Obs2; o funciones propias, operadores propios, siguiendo el dominio de los Obs; se señalan estos valores propios poniendo la primera letra en mayúscula.

Observemos en las expresiones de la forma Obs∞: 1. Que los “valores propios” son discretos, aunque el dominio del argumento primario Obs0 sea continuo. Esto es así porque toda perturbación infinitesimal ± a partir del “valor propio” Obs 1, es decir Obs 2 ±, desaparece al igual que todas las demás “valores” de Obs, excepto aquellos para cuales Obs = Obs 1 ; Obs se verán repuestos bien sean en Obs 2 “Valor propio estable”, bien en algún otro valor propio Obs 1 “Valor propio inestable”.

En otras palabras, los valores propios representan equilibrios y según el dominio escogido del argumento primario, estos equilibrios pueden ser valores de equilibrio, “puntos fijos”, equilibrios funcionales, equilibrios operacionales, equilibrios estructurales.2.

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Observemos también que los valores propios Obs 1 y sus operadores COORD mantienen entre sí una relación de complementariedad, dado que el uno implica al otro y viceversa; aquí los Obs 1 representan las manifestaciones observables externas de los cálculos “Operaciones-cognitivas-accesibles por introspección-COORD”.3.

Que los valores propios, debido a su naturaleza auto-definidora; o auto-generativa, implican un “cierre” (circularidad) topológico. Fuente: El autor Gráfico 5 Formas del observador Este estado de cosas nos autoriza a una reformulación simbólica de la expresión: Obs → lim COORD(n) (Obs 0 ) – n→∞ Es decir, el conocimiento calculando sus propios conocimientos. En la medida en que se organizan los procesos, de pensamientos y se desarrollan nuevos esquemas la conducta se hace más compleja y se adaptan al ambiente.

La segunda es la adaptación. Además de tendencia a organizar sus estructuras, la gente también suele por herencia adaptarse a su ambiente. En la adaptación participan dos procesos básicos: La asimilación y la acomodación. Asimilación. Tiene lugar cuando la gente utiliza los esquemas que posee para dar sentido a los acontecimientos del mundo: incluye el intento de entender algo nuevo y de ajustarlo a lo que ya se conoce, en ocasiones podemos distorsionar la nueva información en la tentativa de ajustarla a lo que conocemos, es el caso de muchos niños que al ver un zorrillo lo llaman gatito, en un intento por adecuar la nueva experiencia al esquema que poseen par la identificación de animales.

Acomodación, Ocurre cuando una persona debe cambiar los esquemas, que posee para responder a una nueva situación. Si no es posible ejecutar los datos a ninguno de los esquemas, entonces hay que establecer estructuras más apropiadas. En lugar de ajustar la información para adecuarla a nuestro pensamiento, ajustamos nuestro pensamiento para adecuarlo a la nueva información.

Los niños muestran acomodación cuando agregan el esquema para reconocer los zorrillos a los sistemas que ya poseen para identificar a los animales. A partir de ahí, las operaciones de coordinación COORD, parecen coordinar el conjunto es decir la composición de las partes. Acom→ (Op 1 * Op 2 ) = Acom (Op 3 ) = Datos (COORD (obs 1 )).

Podemos por lo cual dar una manifestación de la acomodación y al mismo tiempo de la asimilación de las nuevas estructuras de pensamiento lógico para reconocer la realidad. Considerando al observador (obs) y al operador (Op) o transformaciones lineales en el conocimiento y su fusión con la experiencia (exp) y apliquemos esto recursivamente a X 0 X 1 y su continuidad X∞, cuyos dominios son los números reales.

Escogemos en X 0 inicial (4) así: X 0 = 4 X 1 = Op 1 (4) = 4/2+1 = 2+1 = 3; X 2 = Op 1 (3) = 2500 X 3 = Op 1 (2500) = 2250 X 11 = Op 1 (X10) = 2001 X∞ = Op 1 (X∞) = 2000 Esta forma nos muestra como nuestro conocimiento se va adaptando y acomodando a las circunstancias de cada ambiente con su forma experiencial.

Para adaptarse a ambientes de complejidad creciente la gente utiliza los esquemas que posee, siempre que funcionen (asimilación) y modifica y aumenta sus esquemas como en la ecuación anterior. Cuando se requiere algo nuevo (acomodación). De hecho se requiere ambos procedimientos, incluso el uso de un patrón establecido como el tomar un cubierto o trinche puede requerir cierta acomodación si la forma o el tamaño de los mismos difieren del tipo conocido.

  1. Si se ha ido a una cena de gala y las formas de los cubiertos, copas o platos no están como en casa, de seguro sabe que es necesario agregar una nueva habilidad al esquema de comer.
  2. Cada vez que agrega nuevas experiencias a un esquema, éste crese y se modifica, por lo que la simulación implica necesariamente cierta acomodación.

Hay otras ocasiones en que no se emplea asimilación y acomodación, la gente puede ignorar algo si lo encuentra demasiadamente extraño, la experiencia se filtra para ajustarle al tipo de pensamiento que presenta la persona en un momento dado. Hoy día, muchos problemas que no podían ser analizados en términos matemáticos, porque se tenía como variable a la incertidumbre o el azar, están siendo planteados en término de teoría de probabilidades, desde los economistas, psicólogos, educadores, sociólogos, se estructuran en forma de probabilidad en el estudio y análisis de las situaciones humanas.

  1. Apostel (1977) nos propone que esto es igual a la acomodación del conocimiento, pues en ella no hay el azar sino la probabilidad de acomodación del conocimiento para estructurar respuestas adecuadas al entorno y a los problemas que parecen inmutables.
  2. Las permutaciones, nos ayudan a estructurar el conocimiento y acomodación para enfrentar cualquier dispersión de los agentes que intervienen en la problemática, es así como se realiza la acomodación: Sea A el conjunto de tres enteros y B el conjunto de dos enteros ¿se puede encontrar el número de parejas ordenadas distintas, (a,b), en las cuales la primera componente de la pareja sea un elemento de A y la segunda componente sea un elemento de B ? para cada una de las tres maneras en las que puede escoger la primera acomodación o componente, en una pareja ordenada, existen dos maneras en las cuales se elige la segunda componente o Acomodación.

Así, el conjunto de todas estas parejas ordenadas o acomodamientos mentales es: Que contiene 3.2 = 6 elementos. El conjunto de tales parejas ordenadas se llama Producto Cartesiano de A y B y se representa así: A x B. este ejemplo nos ilustra la forma fundamental para ordenar las ideas y poderlas contar y transmitir: Si un conjunto A contiene r elementos, y un conjunto finito B contiene s elementos, entonces hay rs parejas ordenadas diferentes ( a,b ), donde a (esto es, A x B contiene rs elementos). Este principio puede extenderse a cualquier forma de acomodación o componente y aplicarse a muchas situaciones del conocimiento o también conteo de la racionalidad. Pongamos un ejemplo matemático de adaptabilidad del conocimiento: ¿Cuántos números naturales pares existen que tengan un numeral de tres dígitos? Como ayuda para razonar sobre este tipo de problemas se puede hacer un diagrama como este: 6:_ _ _.

Las cifras de las centenas es una cualquiera de los nueve elementos de, ; Por consiguiente se escribe 9 en el primer espacio. Las cifras de las decenas es un elemento cualquiera de, así se escribe 10 en el segundo espacio. La cifra de la unidad es una cualquiera de los cinco de, entonces se escribe 5 en el tercer espacio.

Nuestro principio fundamental nos dice que hay (9 x 10) maneras de escoger las cifras de las centenas y de las decenas; por consiguiente, existen (9 x 10) x 5, es decir 450, números pares naturales diferentes que tienen tres cifras. Puesto que la unión de y, es el conjunto, puede observarse que el número de elementos es la unión es la suma de los números de elementos en los conjuntos dados: 5=2+3. Esto nos muestra que el conocimiento es circular o espiralado y experimental en las diferentes etapas de adaptación y organización, al igual que en el proceso de evolución ( ver gráfico 5 ). Formas de acomodamiento del conocimiento En ella vemos cómo las constantes ya recordada y lo aprendido anteriormente, es igual a la sumatoria de COORD tanto en las frecuencias de (a) como de (obs). A ello se lo puede llamar crecimiento del conocimiento y adaptabilidad al mismo. Es una ecuación Logística modificada para llegar al entendimiento, a captar el objeto, aunque este sea abstracto o metaempírico, pero que es un fenómeno que el sujeto lo abstrae para poder decodificarle y remitirlo a la realidad del Objeto en proceso de ser conocido.1 La tercera es el equilibrio del conocimiento.

Las organizaciones de asimilación, y acomodación, pueden verse como una especie de acto complejo de ponderación, los cambios en el pensamiento se dan mediante el proceso de equilibrio, es la búsqueda del balance, esto hace suponer que para alcanzarlo, la gente pone a prueba de continuo, lo adecuado de sus procesos de pensamiento.

En una manera breve, podemos decir que el proceso de equilibrio funciona así: Hay equilibrio, si al aplicar un esquema en particular a un acontecimiento o una situación de esquema funciona; pero si el esquema no produce un resultado satisfactorio, entonces hay un equilibrio y nos sentimos incómodos, la incomodidad nos motiva a buscar una solución, mediante la asimilación y la acomodación, con lo que nuestro pensamiento cambia y avanza.

  1. Para equilibrar nuestros esquemas de comprensión del mundo, y de los datos que éste proporciona, asimilamos continuamente nueva información mediante nuestros esquemas y acomodamos el pensamiento siempre que los intentos desafortunados de análisis produzcan un equilibrio.
  2. Pues como vemos en la realidad hay fenómenos de equilibración, los de desequilibración y los de reequilibración o dicho de otra manera sobre las relaciones entre los cambios continuos y los cambios discontinuos que operan por saltos y que corresponden al tránsito de una estructura hacia otra.

Es un problema general de toda evolución, como ha sido señalado repetidas veces de Hegel hacia Marx; que para tratarlo en toda su amplitud habría que tener presente las proposiciones y utilizar los conceptos de la topología dinámica. En el terreno de los sistemas cognitivos nos da una tipología de equilibración que se la puede clasificar: Equilibración incrementante: el que corresponde al dominio de las regulaciones compensadoras, y por tanto, regulares y continuas, el que corresponde al dominio de las regulaciones compensadoras, y por tanto, regulares y continuas, y el que hace surgir la novedad creadora, por abstracción reflexiva, del mecanismo mismo de las regulaciones con tránsito a nivel superior o compuesto., pueden todavía ser integradas o absorbidas, se sumergen en una zona de desorden y caos, del que surge una nueva zona de equilibrio a través de un proceso de determinación, pero no previsible. Este tipo tan radical de desequilibración y de reequilibración nos plantea problemas mayores, en cada dominio específico.

Al mostrar únicamente la analogía, en un dominio bastante cercano al que ha cubierto Piaget, el dominio de la historia de las ciencias, que es también un dominio cognoscitivo. Los momentos más importantes de la historia de una ciencia son esas crisis del desarrollo llamadas revoluciones científicas Podemos decir que la tipología de Piaget se puede aplicar bastante bien a estas revoluciones, que en el fondo son saltos de una estructura teórica a otra.

Si quisiéramos comprender la dinámica de estos saltos, debemos comprender cómo nuestro pensamiento va estructurando su desarrollo cognoscitivo en función de la adaptabilidad y el equilibrio. Un buen ejemplo nos ofrece el nacimiento de la Relatividad (E=m*C²).

  • Como bien se sabe se trata de determinar la velocidad de la tierra en relación con el espacio, sede de ondulaciones luminosas.
  • Las experiencias nos ofrecieron un valor de velocidad de la luz (300000Kn/s), que era paradójicamente el mismo para diferentes referencias en movimiento, estos resultados constituían una perturbación en relación con la teoría dominante.

Esta comenzó ignorando este resultado o al menos se limitó simplemente a mencionarlo sin tenerlo en cuenta. Para lo cual Lord Kelvin, según la cual el sistema de base de las nociones fundamentales de la física estaba ya definitivamente establecido en el hecho de la rotación. Y era totalmente satisfactorio a excepción de los diferentes puntos negros, lo que hoy se conoce como materia oscura o ley de irradiación de las partículas oscuras y el resultado negativo de dicha experiencia. Pues tomando esta analogía podemos decir que en el conocimiento lógico matemático, se da, igualmente las excepciones para producir, una verdadera equilibración y reactivación de la interpretación.

  • Hay que decir además que las primeras experiencias estaban al límite de precisión de medidas, pese a que esta precisión fue aumentando de año en año, lo que equivalía a una perturbación insistente cada vez más fuerte, se trataba de una conducta de tipo alfa.
  • Posteriormente la contracción de las reglas inmateriales, que compensaba automáticamente la perturbación: conducta de tipo beta, lo que viene a introducir el modelo de emisión.

No solo la fuente no depositaba de una vez por todas en el espacio la ondulación luminosa, sino que esta permanecía en relación con la fuente, que seguía siendo el centro de la onda esférica en expansión. Es el comportamiento de un conjunto de conocimientos, como proyectiles lanzados, al mismo tiempo por un objeto, y que a lo largo del movimiento permanecen situados, en una esfera cuyo centro queda unido al objeto emisor, esta concepción está unida fundamentalmente a la teoría de que el conocimiento y adaptabilidad en el cerebro humano se genera a la velocidad de la luz, lo que caracteriza una teoría de tipo gama.

Einstein propone en sus estudios, que la comparación en longitudes en movimiento y la similitud en dos lugares diferentes, no tiene un sentido absoluto sino relativo, en dependencia del referencial al que está ligado el observador. Es la misma situación de quien hace que la referencia, de un punto en su sistema de ejes espaciales, cambie cuando se cambia el sistema de ejes, como requiere el carácter tridimensional del sistema del espacio físico.

Además Einstein extiende esta relatividad espacial al tiempo, lo que equivale a considerar un espacio-tiempo cuatridimensional, en el que un cambio de ejes, correspondiente a un cambio de movimiento del referencial produce un cambio correlativo de las referencias espacio y del tiempo, conservando en todo momento la velocidad de la luz como invariante fundamental.

Este proceso, que reposa sobre la abstracción reflexiva y que conduce a un sistema equilibrado cualitativamente nuevo, me parece que se corresponde con el segundo tipo de equilibración incrementante o reequilibración. Los apoyos del lenguaje intelectual en la estructuración del conocimiento El espectacular desarrollo de la técnica ha desplazado del punto de mira el desarrollo humanístico fraguado desde el Renacimiento hasta la modernidad.

Ciencia y humanismo, en el fondo, tienen un soporte único de progreso: el intelectual. El desarrollo de las ideas, bien sea desde la especulación o el análisis de la naturaleza, se produce por la reflexión del intelecto sobre la mente. Esa reflexión del conocimiento sobre el saber es la fuente inagotable que genera la acumulación de saber, bien se denomine ciencia o cultura.

  • Podría parecer que la acción intelectual es sencilla o casi espontánea en el hombre, pero no es así.
  • El verdadero acto intelectual que genera progreso es sólo aquel que es creativo, o sea, el que no queda en la contemplación del saber sino que genera una idea nueva que incrementa el conjunto de las ideas afines.

Contemplar y reflexionar sobre el saber es aprender; y aunque ello supone un progreso del acervo personal, no incrementa el patrimonio cultural de la humanidad. La aportación de actos intelectuales creativos a su vez no supone progreso real si no corresponden a la aportación de una verdad.

  1. Sólo el conocimiento cierto es enriquecedor para la ciencia; aunque no se presenta fácil para el intelecto distinguir las características del error.
  2. El progreso intelectual, por ello, se debate continuamente en el contraste de las condiciones de verdad de cada nuevo descubrimiento.
  3. Existen muchos apoyos externos para el desarrollo intelectual, el fundamental es el patrimonio cultural; seguido, posiblemente, del sistema, de la estructura de trabajo, donde destaca la labor de grupo y el trabajo en equipo.

Pero, quizá, los más importantes apoyos para el progreso intelectual sean los propios personales, aquellos que sustentan el trabajo profesional de cada intelecto. Aunque el trabajo en equipo es fundamental, el mismo no corresponde más que a un conjunto de intelectos cuya labor creativa, en último término, es una afirmación personal.

Sólo en la mente individual se genera la idea que se enriquece o perfecciona en el contraste del trabajo colectivo. Siendo así de primordial la labor intelectual personal, sus apoyos serán fundamentales para todo progreso. A este nivel, quizá, los apoyos esenciales sean dos: la autocrítica y la capacidad de análisis.

La capacidad de análisis consiste en la disposición de la mente por sistema para analizar los distintos elementos que constituyen una proposición intelectual. En la medida que los elementos que conforman una realidad son analizados, la realidad misma puede ser evaluada en función de los criterios de verdad que aporta cada elemento.

Lo que en la ciencia es evidente, con la pormenorización hasta el átomo, la célula, los genes, etc., en el análisis de la realidad humanística no se da de forma tan generalizada, de modo que muchos intelectuales aseveran sin el previo rigor del análisis y contraste detallado de los elementos constitutivos.

Esa capacidad para el análisis que algunas mentes tienen por naturaleza es su mejor arma o apoyo para la real aportación al patrimonio intelectual común. Un segundo apoyo lo constituye la capacidad de autocrítica. Quienes formalizan en la seguridad personal el elemento fundamental de la disposición de progreso, suelen al poco tiempo constatar el rumbo equivocado de la actuación.

  1. La capacidad de autocrítica, que tiene su origen en la experiencia del propio error, constituye uno de los apoyos más válidos para el reconocimiento de las condiciones de verdad del trabajo desarrollado.
  2. En la medida que uno mismo es su máximo crítico, acepta y computa las críticas ajenas como elementos constructivos correctores del propio pensamiento, facilitando el procesamiento de verificación, que se constituye en el mejor medio de seguridad para el progreso.

Las dificultades que el estudio del conocimiento ha arrojado a lo largo de la historia se deben a la posible y distinta perspectiva que se adquiere de la teoría del conocimiento según que se considere prioritariamente de modo subjetivo, de quien conoce, o de modo objetivo, lo que se conoce.

Ambas perspectivas son necesarias para que haya conocimiento, sujeto y objeto, ya que nada podría ser conocido si no existiera un ser con capacidad de conocer, y nada podría ser conocido si no existiera una realidad con objetos posibles de comunicarse como seres cognoscibles. La metafísica del ser y las filosofías idealistas han priorizado una u otra perspectiva de la entidad del conocimiento adoleciendo de dar una respuesta formalmente coherente de la múltiple implicación del sujeto y el objeto para posibilitar el conocimiento, muy especialmente cuando han de versar sobre el conocimiento intelectual, ya que el conocimiento sensible responde a un proceso más simple y por tanto más accesible a definir.

El conocimiento intelectual ofrece la particularidad de que conoce que conoce, y por ello el propio acto de conocimiento se manifiesta como sujeto y como objeto. Un punto de inflexión en el desarrollo de la filosofía sobre el conocimiento humano se puede admitir en el racionalismo de Descartes cuando categoriza la existencia en función del sujeto pensante que la percibe.

  1. Desde ese momento intelectual el sujeto del conocimiento, quien piensa, trasciende su subjetividad para configurarse al mismo tiempo como objeto del conocimiento, el que existe.
  2. Si se considera el proceso cognitivo como una trasferencia lineal de información desde el objeto al sujeto, la relación entre ambos extremos del proceso está marcada por la idoneidad de elementos para ser compatibles en el proceso de cifrado, trasmisión, descodificación y retención.

Cada parte presenta su propio proceso, el objeto mediante los accidentes de su materia que le hacen cognoscible, y el sujeto mediante los procesos imputacionales que le permiten conocer. Cuando se atiende a considerar la naturaleza del conocimiento intelectual el problema se complica, ya que el mismo se identifica con un acto de reflexión por el que la información del objeto no procede de un grupo de señales imputables externas sino de un contenido mental inmaterial cuya entidad radica en el mismo sujeto que piensa.

  1. Este procedimiento compuesto del conocimiento intelectual presenta una doble articulación por la que el objeto ha de ser mentalizado en el sujeto para que pueda ser objeto del nuevo acto de conocimiento del mismo sujeto que hace posible la reflexión.
  2. Esta doble articulación del conocimiento intelectual establece una nueva forma de relación entre el objeto y el sujeto, ya que el objeto del conocimiento no es otro que el mismo sujeto y su capacidad de conocer sensible que le relaciona con la realidad externa.

Cuando el objeto del conocimiento es el sujeto que conoce es cuando se conoce a sí mismo, y por ello se establece una íntima relación de convergencia entre sujeto y objeto, de la que del acto de conocimiento intelectual se sigue la percepción intuitiva de la propia existencia.

  • Como lo demuestra Rubén Bravo la crisis desarticula la propia existencia del ser humano, así nos manifiesta: Dicha desarticulación también es producida por la heterogeneidad del movimiento, sobre todo en los procesos de cambio de época.
  • No sólo el movimiento es desigual, al interior del mundo, las lógicas que rigen esos movimientos son también diversas, el movimiento en los espacios de acumulación es más acelerado, su tiempo es el tiempo del progreso y la riqueza, en cambio el tiempo de la educación, que es el espacio del conocimiento y la cultura es más lento ( Bravo, 2008, pp.72-73 ).

Cuando se ignora la doble articulación del conocimiento intelectual como forma del conocimiento humano y se postula como simple y único el proceso del conocimiento sensible e intelectual, la interpretación de la existencia se la realiza desde la consideración de objeto o sujeto, y según se contemple una y otra perspectiva se concluirá en una filosofía materialista o idealista.

Si se acepta que todo el conocimiento se sigue de un proceso imputativo de la percepción exterior, totalmente objetivo, no existirá forma de justificar la autoconciencia por la que cada persona se conoce a sí misma, alcanzándose un conocimiento accidental de las características de la propia materia y de los actos que se siguen de su modo de ser: se conoce el cómo se es, pero no se puede conseguir un conocimiento del qué se es.

Cuando se considera el conocimiento como una actividad sin tomar en consideración la doble articulación del conocimiento de la relación entre objeto y sujeto, no se puede predicar la realidad de lo externo al propio sujeto que conoce, lo que más o menos radicalmente incide en constituir una filosofía idealista, concebida desde la realidad del acto de conocer sin poder asegurar la realidad del objeto conocido.

Conclusiones Que el conocimiento y el hecho de las matemáticas como acabamos de ver, en ellas hay un nivel de pensamiento superior al de las operaciones concretas, pero aún se debate constantemente la cuestión de qué tan universal es el pensamiento de las operaciones formales, con todo ellas están tan vinculadas al ambiente físico, pueden ser producto de la experiencia y de la práctica en la solución de problemas hipotéticos y el uso del razonamiento científico formal.

Estas capacidades tienden a ser valoradas y enseñadas en las diferentes culturas. Todos los adultos se valen de pensamientos, de las operaciones formales en algunas áreas en las que tienen mayor experiencia o interés, en ocasiones el ser humano encuentra rutas alternativas para manejar los problemas.

Una implicación importante es el problema de la adecuación, que se debe mantener el desequilibrio en el punto correcto, para crear situaciones que conduzcan al error y finalmente ser guiados en el conflicto entre lo que piensan que be suceder y lo que en verdad ocurre, se ven obligados a reconsiderar su comprensión, lo que permite el desarrollo de nuevos conocimientos.

La experiencia activa de la construcción del conocimiento, no solamente debe quedarse en la manipulación de objetos sensibles, sino que también ha de incluir los razonamientos mentales de ideas y números que nos ayudan a formar el pensamiento, por lo que es una interacción con la estructura social como base de un aprendizaje significativo, poniendo a los actores de la educación como fines del proceso enseñanza-aprendizaje, pero en una forma guiada, para formar contextos educativos estimulantes, para potenciar las aptitudes y actitudes de cada uno de los estudiantes en proceso de aprendizaje.

¿Qué es Objeto y objetivo?

Objetivo, objeto: Fin o intento a que se dirige o encamina una acción u operación.

¿Cuál es la relación entre sujeto y objeto?

El problema fundamental que ocupa a la epistemología es el de la relación sujeto-objeto. En esta teoría se le llama ‘sujeto’ al ser cognoscente y ‘objeto’ a todo proceso o fenómeno sobre el cual el sujeto desarrolla su actividad cognitiva.

¿Quién es el sujeto de la investigación?

Sujetos Humanos de Investigación – Un Sujeto Humano de investigación significa un individuo vivo sobre el cual un investigador que realiza una investigación obtiene datos mediante la intervención o la interacción con el individuo o información privada identificable.

¿Qué es Objeto según autores?

Artículos El objeto puro en Meinong Meinong’s Theory of Pure Object Víctor Velarde-Mayol Department of Philosophy Seton Hall University. [email protected], Recibido el 9 de febrero de 2006; aceptado el 28 de septiembre de 2006. Resumen La pieza fundamental de la teoría del objeto de Meinong es la noción de objeto puro, que es aquel que está libre de todo ser.

  • Gracias a esta noción, es posible justificar una teoría coherente de la predicación donde el sujeto puede estar constituido por ficciones, e incluso por objetos imposibles.
  • Algunos filósofos analíticos, sin entender bien la teoría del objeto de Meinong, como es el caso de Russell, rechazaron la idea de objetos imposibles porque violaba el principio de no contradicción.

Por el contrario, parece ser absolutamente necesario el objeto imposible para poder formular el mismo principio de no contradicción. A continuación se analizará la posición del objeto puro en relación con los diferentes estados del objeto y otros objetos del conocimiento.

  • Palabras clave: representación, juicio, objetivo, intencionalidad.
  • Abstract The notion of pure object, which is the object free of any being, is the fundamental piece of Meinong’s Theory of Objects.
  • Thanks to this notion, it is possible to justify a coherent theory of predication where the subject can be constituted by fictitious objects, even impossible objects.

Some analytic philosophers, without a good understanding of Meinong’s Theory of Objects, as in the case of Russell, have rejected the idea of impossible objects because it violates the principle of non-contradiction. On the contrary, the impossible object seems to be absolutely necessary in order to formulate the very principle of non-contradiction.

An analysis of the position of the pure objects in relation to both the different states of an object and other objects of knowledge follows. Key words: representation, judgment, objective, intentionality. En su teoría del objeto, Meinong desarrolla una de las tesis más importantes de su pensamiento; a saber, que todo objeto implica un objeto puro (reiner Gegenstand).

Objeto puro significa lo que es sólo objeto, que no es una cosa, ni un existente, ni siquiera ideal, pero se implica en todo otro objeto existente o ideal. Para entender la noción de objeto puro se debe analizar primero la noción de objeto; después, su relación con lo que Meinong llama “objetivo” (Objectiv), y, por último, introduciremos el principio de independencia, que es el paso esencial para comprender, finalmente, lo que Meinong llama objeto puro.

  1. Hay importantes consecuencias de la noción meinonguiana de objeto que voy a analizar en relación con otros pensadores, especialmente con lo que se refiere a las nociones metafísicas de “ser” y “esencia”.
  2. Al final indicaré brevemente en qué sentido hay un paralelismo entre Meinong y el filósofo medieval Duns Scoto.1.
See also:  Como Hacer Levitar Un Objeto?

La idea de objeto El uso corriente del término “objeto” es el de cosa, pero éste no es el preciso significado que Meinong le da. ¿Qué definición puede darse de la noción de objeto? Según Meinong, no es posible dar una definición cabal de objeto: “objeto” es una noción tan primitiva que, como tal, no permite una definición en el sentido estricto.

  1. Esto es, no hay un concepto más básico y genérico al que uno pueda referirse para proporcionar una definición estricta.
  2. Veamos este punto.
  3. Según la lógica clásica —a la que se refiere Meinong—, la definición perfecta es según el genus yla differentia; pero, como lo hace notar, no hay una definición rigurosa por medio del género próximo y la diferencia específica, ya que todo es objeto, todo cae bajo la posibilidad de ser objeto.1 Por tanto, el genus es tan objeto como la differentia.

Nótese que algo parecido pasa con la noción de ente en Aristóteles: el ente no sólo no es un género, sino que no cabe de él una definición por el género y la diferencia, pues todo cae bajo la noción de ente. No obstante las semejanzas, en este punto concreto, entre Meinong y Aristóteles, la noción de ente qua ente es formalmente distinta de la de objeto qua objeto, como se notará más adelante.

Si bien no es posible ofrecer una definición rigurosa de objeto, sí es posible hacer una descripción imperfecta de los objetos mediante el recurso a las vivencias que tienden a ellos, y mediante una descripción etimológica. Empecemos por lo segundo. La etimología de la palabra “objeto” nos puede descubrir interesantes elementos.

En español tenemos la palabra “objeto”, que viene del latín “obiectum”. En alemán hay dos palabras; a saber, “Objekt” y “Gegenstand”, que históricamente se han usado más o menos indistintamente, aunque Meinong —como veremos— las distingue en su teoría del objeto.

El término “Objekt” es, como la palabra española “objeto”, obviamente de origen latino, mientras que el término “Gegenstand” es de raíces germanas. Sorprendentemente, ambas palabras tienen el mismo significado etimológico: obiectum significa lo que está arrojado o yace (iectum)en frente (ob); paralelamente, Gegen-stand significa lo que está o yace (stand) enfrente (Gegen).

En otras palabras, objeto es lo contrapuesto, lo enfrentado o, más específicamente en nuestro caso, lo contrapuesto a un acto psíquico. Según la descripción del objeto por la vivencia que lo tiende a él, tenemos que objeto es todo aquello a lo que se dirige un acto psíquico, y por acto psíquico se entiende todo acto de representación, de juicio, de sentimiento, etc.

Esta definición descriptiva es una conclusión que Meinong deriva de un principio del todo evidente: no se puede pensar sin pensar algo, donde “algo” es el objeto. Es del todo imposible conocer sin conocer algo; el objeto es necesario para el acto de conocer, y el acto de conocer requiere el objeto, aunque uno y otro no están en la misma relación.

Mejor sería decir que el objeto es el “contrapolo” del polo que es el acto. Como los objetos de los actos psíquicos que no son cognoscitivos son considerados también, Meinong sugiere la necesidad de una ciencia cuyo tema sea precisamente la totalidad de los objetos, una teoría de los objetos.2 Los antecedentes de la teoría del objeto de Meinong son fácilmente visibles en la ilosofía de la intencionalidad de Brentano, del cual fue discípulo al mismo tiempo que Husserl.

Para Brentano, una representación es siempre representación de algo, y esta característica “representación -de -algo” es lo que él llama intencionalidad. Así que objeto es lo que hace de término intencional de una representación. Nótese que objeto no sería entonces la cosa misma en cuanto cosa, sino la cosa en cuanto término intencional, y el ser que adquiere en la representación es lo que Brentano a veces llama “in-existencia intencional”, la referencia a algo como objeto.3 De esta suerte, los objetos representados en cuanto representados, son propiamente denominados “objetos”.

Desde luego, la cosa representada es realmente una cosa (res), aunque en cuanto representada adquiere un ser intencional: el ser-objeto (obici) es una denominación extrínseca de la cosa, y, como denominación extrínseca, no es una cosa. Como ya Brentano notara antes que Meinong y Husserl, es de suma importancia distinguir entre lo objetivado en cuanto tal y el acto que lo objetiva.

  1. Lo contrapuesto y el contraponer se distinguen como el algo al que el acto psíquico se dirige y el acto psíquico mismo.
  2. Pero es más interesante detectar que lo contrapuesto, el objeto, es en realidad el contraponerse.
  3. El objeto desde el punto de vista de la vivencia es “ser-objeto-de”.
  4. El contraponerse (el ser-objeto-de) no es el contraponer (el acto psíquico), como el obici no es el obicere.

El acto de objetivar es lo que hace que algo pueda ser objeto, y el objeto, así considerado, es simplemente su ser-objeto-de, la pura formalidad de objeto. En el lenguaje más conocido de Brentano, se diría que el representar constituye lo representado en cuanto representado; a saber, su objeto intencional.2.

  1. El ámbito de la teoría del objeto Los objetos que se constituyen intencionalmente por los actos cognoscitivos no son únicamente los existentes.
  2. La totalidad de lo que existe, incluyendo lo que ha existido y lo que existirá, es infinitamente más pequeña si lo comparamos con la totalidad de los objetos.

Incluso lo ideal sobrepasa infinitamente la extensión de lo existente, presente, pasado o futuro. Si junto a los objetos existentes hay otros no existentes, éstos deberán constituirse intencionalmente también de algún modo para justificar el poder ser tema de una predicación verdadera.

Meinong piensa que los llamados objetos inexistentes han sido obliterados en la historia de la filosofía, y que su olvido es una consecuencia negativa de lo que llama “prejuicio en favor de lo real”.4 Meinong llega a esta conclusión al detectar la falta de atención que la mayoría de los filósofos han prestado a los objetos inexistentes, a pesar de que los objetos inexistentes son esenciales para entender no sólo el conocimiento humano, sino también principios lógicos tan importantes como el de no contradicción.

Para enunciar el principio de no contradicción —es imposible que algo exista y no exista en el mismo sentido— se ha de representar tanto el objeto “lo que existe” como el objeto “lo que no existe” (lo inexistente), de lo contrario no se podría enunciar el principio más fundamental de la filosofía.

De esta suerte, el objeto inexistente entra en escena desde el comienzo de nuestro conocimiento de lo real y lo acompaña siempre. Es mi sentir que Meinong va demasiado lejos al atribuir el olvido de lo inexistente a un supuesto “prejuicio en favor de lo real”. Hubiera sido mejor decir que hay “una inclinación natural por lo real”, ya que en la noción de prejuicio implica la descalificación de injustificada, y creo que la inclinación natural por lo real está plenamente justificada por cuanto entendemos lo que no es real a semejanza de lo real.

Un tratamiento de este importante tema requeriría un estudio independiente del que aquí se lleva a cabo. Un buen ejemplo de lo que Meinong llama “prejuicio en favor de lo real” sería la noción de objeto que propone Frege. Para éste, objeto es algo concreto, un individuo existente, una cosa con existencia extramental.

  • El criterio fregueano es puramente ontológico, a la vez que ignora el elemento gnoseológico.
  • Por el contrario, para Meinong, el criterio es principalmente gnoseológico, a saber, el ser término (intencional) de un acto psíquico.
  • Ahora bien, resulta que etimológica y realmente, la noción de objeto no es ontológica, sino gnoseológica: la denominación de objeto es un connotado extrínseco de la cosa real; esto es, ser-objeto (el obici) no es una afección real en la cosa, sino una denominación desde fuera, desde el cognoscente.

De aquí se tiene que a la concepción cosista de objeto de Frege se opone la concepción intencional y gnoseológica de Meinong, que tiene a su favor la propia etimología de la palabra objeto, como ya se anotó antes. Meinong no niega la existencia de cosas, lo que niega es que uno pueda referirse a ellas sin que antes se las constituya en objetos: no es posible conocer algo sin que este algo sea objeto.

En este sentido, Meinong no se llama a sí mismo “realista”, sino “objetivista”. Tenemos, pues, que todo es objeto, 5 o mejor, todo es objeto de un posible pensamiento. Por el mero hecho de que algo es pensado es eo ipso objeto. Sólo algo que no fuera objeto de un posible pensamiento sería cosa sin ser a la vez objeto.

Quizá, un tesoro olvidado en el fondo del mar, que nadie conoce, sería un caso de una cosa que no es un objeto. Pero esto es en realidad un imposible, pues la tesis de que “todo es objeto de un posible pensamiento” no se limita a que en este momento nadie lo conozca, ya que también se extiende a lo conocido en el pasado o a lo que se conocerá en el futuro.

Pero incluso esto es también incorrecto, ya que “ser-objeto-de-un-posible-pensamiento” sería válido incluso si es un hecho que nadie lo conoció, lo conoce, ni lo conocerá. La posibilidad de la que se habla aquí implica que sea posible conocerlo aunque ningún cognoscente humano lo conozca de hecho en el presente, el pasado o el futuro.

Por consiguiente, es suficiente para calificar como objeto que sea cognoscible por un posible conocimiento. Meinong sugiere incluso algo más radical, que estaría de acuerdo con la siguiente fórmula: aunque no haya nadie que lo conozca en el presente pasado o futuro, al menos es posible concebir un intelecto infinito que lo pueda conocer.6 De esta suerte, todo cae en la categoría de objeto.

En este sentido, me parecen equivalentes (aunque no formalmente idénticas) las expresiones: “todo es objeto o puede ser objeto”, y “todo es objeto para la inteligencia infinita”, por cuanto la inteligencia infinita es acerca de lo real pasado, presente, y futuro, y de lo posible que nunca va a ser real.7 Meinong ahora concluye que si todo es objeto, entonces, una ciencia de los objetos sería la ciencia más universal, más incluso que la ciencia del ente qua ente, la metafísica.

Según nuestro autor, el ente es simplemente otro objeto más, precisamente un objeto real o existente, mientras que la teoría del objeto tendría que habérselas con todos los objetos, no sólo con los existentes. La idea de que la metafísica era la ciencia más universal sería una de las consecuencias del prejuicio en favor de lo real.8 Un metafísico, como Aristóteles, rechazaría esta última conclusión, porque aunque la metafísica trata de los entes reales, también trata de los entes irreales.

  • El concepto de ente es análogo; esto quiere decir que considera al ente real como primer analogado, y al irreal en referencia al ente real.
  • Posteriormente, los metafísicos depuraron esta idea diciendo que la metafísica trata del ente real y del irreal ad instar entes ; esto es, como si emulara un ente real.

No obstante, Meinong tiene razón al indicar que la ciencia del objeto es universal, y aunque es problemático que sea más universal que la metafísica, se ha de dar crédito a Meinong por cuanto en la metafísica clásica de Aristóteles se ha de incluir en el objeto de la metafísica los transcedentales del ente, entre los que se encuentra el transcendental verdadero.

  1. El ente como verdadero es el ente referido a la inteligencia, y en este punto se puede establecer un interesante paralelismo con la teoría del objeto.3.
  2. El objetivo Emulando a Brentano, Meinong menciona cuatro tipos de objetos (Gegenstände) según los tipos fundamentales de actos intencionales.
  3. Así, hay objetos de representación, objetos de juicio, de emoción, y de deseo; a saber, objeto (Objekt), objetivo (Objektiv), dignitativo (Dignitativ) y desiderativo (Desiderativ), respectivamente.

De esta cuatripartición, hay dos clases de objetos que merecen nuestra atención; a saber, el objeto (Objekt) u objeto de representación, y el objetivo (Objektiv ) u objeto de juicio.9 Meinong reserva el término Gegenstand para referirse a los objetos en general, y reserva el término Objekt para referirse al caso especial de los objetos de la representación.

Un objeto de representación es un número, una figura, un color, un árbol, etc. A diferencia de los objetos de representación, todos los objetivos son ideales, nunca reales, mientras que los objetos de representación (Objekte ) pueden ser reales o ideales. Hay objetos ideales que se dan junto con los existentes, como es el caso de la diferencia entre el rojo y el verde.

El objeto diferencia es un objeto que se funda sobre dos objetos; a saber, el rojo y el verde. La diferencia es un objeto de orden superior, o simplemente superiora, mientras que el rojo y el verde son objetos de orden inferior, o simplemente inferiora.

  • Lo llamativo es que mientras los objetos rojo y verde son existentes, la diferencia, que se funda en ellos, no existe propiamente, sino que tiene un ser ideal que Meinong denomina “subsistir” (bestehen).
  • La diferencia no existe entre los objetos rojos y verdes, pero subsiste (tiene un ser ideal) entre ellos.10 El número, por ejemplo, es un objeto de orden superior que tiene como inferiora a los numerados.

El número de libros de una biblioteca no está entre los libros, no es perceptible junto a los objetos reales que son los libros (los inferiora), pero el número se da junto con ellos. El ser del número, como el de la diferencia, no es, por tanto, el existir sino el subsistir (bestehen), que es el ser de los objetos ideales.11 En estos ejemplos, los objetos de orden superior, los superiora, son objetos que “subsisten” en los objetos de orden inferior o inferiora, que tienen existir (existieren).

No todos los objetos de orden superior se fundan en objetos existentes, aunque al final de la serie se ha de encontrar algún objeto existente. Por ejemplo, la diferencia entre dos números tiene como inferiora a dos números, y éstos a su vez son objetos de orden superior que pueden tener como inferiora objetos reales.

En estos dos ejemplos, la diferencia y el número son objetos de representación, pero esto no implica que todos los objetos de orden superior son objetos de representación, pues también el objeto (Objektiv) de juicio es siempre un objeto de orden superior.

  • El objetivo (Objektiv), el objeto del juicio, cumple las condiciones de objeto de orden superior.12 Un objetivo es, por ejemplo, el siguiente juicio verdadero, “un caballo bermellón corre por la pradera”.
  • Gracias a este juicio, no sólo sabemos del correr de un caballo, sino también que hay un objeto peculiar (o, más precisamente, lo que Meinong llama “objetivo”) por el que sé que mi juicio es verdadero.

Este objeto de juicio no es ni el caballo bermellón, ni la pradera, sino el objetivo “un caballo bermellón corre por la pradera”. No se juzga el objeto “caballo bermellón”, sino el objetivo de que “un caballo bermellón corre por la pradera”. Este objetivo es completamente distinto de los elementos que lo integran, y esto se puede ver fácilmente si se advierte que el objeto real caballo corre realmente por la pradera, e incluso el objeto real algo bermellón corre realmente por la pradera, pero “un caballo bermellón corre por la pradera” no corre a su vez por la pradera, ni hace ninguna actividad física.

  1. El objetivo es el objeto directo del acto judicativo, y este objeto nunca existe, sino que siempre subsiste o tiene el ser como subsistir (bestehen), y esto se cumple incluso cuando los elementos que lo componen tengan existencia propia.
  2. La situación se parece a la que se encuentra en el número o la diferencia con sus inferiora, que pueden tener existencia real efectiva, mientras el objeto de orden superior sólo subsiste.

El objetivo, en este sentido, es un objeto de orden superior, superius, que se funda en objetos de orden inferior o inferiora, que son el sujeto y el predicado. Si el objetivo “un caballo bermellón corre por la pradera” fuera falso, lo sería por causa de que hay otro objetivo “un caballo bermellón no corre por la pradera” que es juzgado como verdadero, y no por causa del objeto de representación “caballo bermellón” que es parte integral del objetivo, pues el mismo objeto de representación aparece tanto en un juicio verdadero como en uno falso.

Igualmente, si juzgo que “no existe Pegaso”, el juicio acerca de este objetivo es verdadero no por causa del objeto (de representación) Pegaso, que no existe, sino por causa del objetivo “Pegaso no existe”, que a su vez no existe, sino que subsiste.13 Lo mismo se podría decir del objetivo “existen caballos bermellones”, que afirma la existencia de estos caballos; pero el objetivo mismo no existe, sino que subsiste.

Si el objetivo “existen caballos bermellones” existiera simplemente porque existen sus partes integrantes (aquí, los caballos bermellones), entonces, por el mismo razonamiento, el objetivo que incluyera al primer objetivo —”‘existen caballos bermellones’ existe”— existiría también, y así ad infinitum, creando una interminable cadena de existencias reales y efectivas por el mero hecho de juzgar la existencia de algo.

Para evitar este indeseable regreso al infinito, Meinong sostiene que un objetivo no puede existir, sino que tiene un ser ideal, el subsistir (bestehen),14 4. El principio de independencia de la esencia respecto del ser: el fundamento del objeto puro En las antípodas de la teoría del objeto de Meinong, se encuentra el reísmo del último Brentano, que mantiene una noción cosista del objeto, por cuanto identifica objeto con cosa.

Brentano ideó una teoría —la teoría de las ficciones— por la que uno se podía deshacer fácilmente de los entes ficticios, y en general de todo objeto ideal. Según este periodo de la filosofía de Brentano, los objetos ideales, que aparecen en proposiciones abstractas, son sólo legítimos si las proposiciones en que aparecen pueden ser traducidas a otras en donde los términos designan cosas concretas individuales.

De esta suerte, todo objeto tiene que ser reducido a una cosa concreta individual.15 Si aplicamos el reísmo de Brentano a lo que Meinong sostiene, tendremos que el objetivo ” ‘Pegaso no existe’ subsiste” simplemente niega o rechaza que Pegaso sea una cosa individual concreta, y el objetivo ” ‘Hay caballos bermellones’ subsiste” simplemente afirma que los caballos bermellones son cosas individuales concretas.

Según Brentano, no hay necesidad de postular un ser —el subsistir (bestehen)— para las proposiciones (los objetivos meinonguianos) y otros objetos ideales. No obstante el esfuerzo de Brentano por eliminar el ser ideal, es imposible aplicar su teoría a la tesis meinonguiana de la independencia de la esencia respecto del ser, que se expondrá a continuación.

  1. Podemos hacer juicios verdaderos acerca de objetos que existen, de objetos que no existen, y, lo que puede parecer más paradójico, de objetos que son intrínsicamente contradictorios.
  2. Respecto de lo último, se puede formar un juicio verdadero acerca de un contradictorio al decir que lo contradictorio no existe.

Por ejemplo, se pueden formular juicios verdaderos del cuadrado redondo, que no existe, ni siquiera puede existir. Se puede decir que nosotros ahora estamos pensando en el cuadrado redondo, que es un imposible. Lo imposible no es el acto de juzgarlo, sino el objeto “cuadrado redondo”, ya que el acto psíquico es real, y nada real puede ser imposible.

  • Y como todo acto intencional tiene su objeto, entonces, el acto de pensar en un cuadrado redondo tendrá al círculo cuadrado como su objeto.
  • Uno puede decir que “el cuadrado redondo es imposible” y esto es una verdad necesaria, o también se puede decir que “el cuadrado redondo no puede existir”, que también es una verdad necesaria, e incluso se pueden hacer juicios del tipo “el cuadrado redondo es redondo”, que es una verdad analítica por cuanto el predicado está incluido en el sujeto.

El simple hecho de que uno distingue un objeto imposible de otro (por ejemplo, el cuadrado redondo del hierro de madera), o que se puedan decir verdades necesarias y analíticas de objetos imposibles, es suficiente para afirmar que lo que hace de sujeto —el objeto imposible— debe ser antes representado de alguna manera.

Una dificultad muy común para aceptar la doctrina meinonguiana de los objetos imposibles es el error empirista que sostiene que para pensar algo real se debe ejercer un acto de pensamiento igualmente real —algo que es cierto—; de igual manera, para pensar algo imposible se debería ejercer un acto imposible de pensamiento, lo cual es imposible.

Este error no tiene en cuenta la doctrina de la intencionalidad, que distingue netamente entre el acto psíquico y su objeto intencional. Esto es, para pensar un imposible no se necesita un acto imposible de pensamiento, de igual manera que para pensar la nada no se requiere una nada de pensamiento, y para pensar un color rojo no se requiere del pensamiento ningún tinte encarnado.

Meinong da un paso más radical. Hay verdades que se mantienen incluso de aquello que nunca fue ni es objeto de pensamiento (pero puede ser pensado). Tales objetos tienen al menos la característica de “no ser pensados por nadie”. De esta suerte, aunque nadie hubiere pensado en el cuadrado redondo, el objetivo “el cuadrado redondo no existe” sería aún necesariamente verdadero.

Para ser objeto no se necesita que exista ni siquiera que subsista. De aquí la aparentemente paradoja de la fórmula meinonguiana: “hay objetos de los que es verdad decir que no hay tales objetos”, 16 esto es, hay objetos que no existen. Meinong afirma que se puede decir que hay objetos que tienen existencia, otros que tienen subsistencia, y finalmente otros objetos que no tienen ni existencia ni subsistencia, no tienen ser alguno, como es el caso de los objetos imposibles, que ni existen ni subsisten.

  • La independencia del ser del objeto respecto de su naturaleza es tal que, para saber si un objeto existe o no, antes se lo ha tenido que pensar sin que su ser se incluya.
  • Incluso para saber acerca de un objeto, su ser no entra en la consideración de ese objeto.
  • Uno puede analizar la naturaleza de una roca, un ave, o un planeta sin que sea necesario indicar su ser.

De aquí, Meinong establece la importante tesis de la independencia de la esencia (Sosein) respecto del ser (Sein) de un objeto. Este principio establece que la esencia de un objeto no está afectada ni por la existencia ni por la no existencia, su no ser (Nichtsein).

  1. Su ser (y su no ser) es completamente extrínseco a su esencia.
  2. Por ello, el hecho de que no haya un cuadrado redondo no tiene relación con el hecho de que el cuadrado redondo tenga las propiedades esenciales de ser redondo y cuadrado.
  3. En este sentido, se puede decir respecto de cualquier objeto (Objekt) (precisivamente considerado) que su esencia no existe, o más correctamente, debe decirse que tanto la existencia como la no existencia es extrínseca a la índole del objeto.

La esencia (Sosein) del objeto precisivamente considerada es lo que Meinong llama “objeto puro”, cuyo status es el estar allende el ser (ausserseind); esto es, que el objeto puro permanece más allá del ser y del no ser.17 Esta noción de objeto ha sido rechazada por numerosos filósofos, especialmente dentro de la llamada corriente analítica.

A decir verdad, no se la ha rechazado, sino que se la ha malinterpretado y se ha rechazado esa noción de objeto malinterpretada que Meinong nunca sostuvo. Uno de esos filósofos, otrora seguidor y admirador de Meinong, fue Bertrand Russell, 18 que presentó su alternativa a la tesis meinonguiana en su trabajo On Denoting (que tiene algunos parecidos con el reísmo brentaniano).

Aquí sólo se quiere dejar indicado que una noción tan cosista —como la de Russell— implicaría unos problemas indeseables en la teoría de la predicación.19 Russell afirma que objeto y cosa son idénticos e intercambiables sin justificación previa; esto es, lo toma como punto de partida para su teoría alternativa por la que la totalidad de lo que existe tiene la misma extensión que la totalidad de lo que es objeto, y proposiciones del tipo “Hamlet no existe” o “el cuadrado redondo es imposible”, que son ambas verdaderas, no tendrían sentido alguno.

Pero esta identificación acrítica entre objeto y cosa afectaría también al mismo principio de no contradicción (que tanto defiende Russell), pues al afirmar que “es imposible que algo sea y no sea en el mismo sentido”, se estaría pensando en algo (un objeto) que es un contradictorio (pues es y no es al mismo tiempo y en el mismo sentido), para luego predicarle que es imposible que se dé realmente; o como Meinong podría decir, que un objeto que es y no es en el mismo sentido es imposible que exista, pero esto no quita para que puede ser un simple “contra-puesto”, un auténtico objeto (imposible) del acto de pensamiento: el ser-objeto, el obici, el contra-ponerse no es de suyo ningún ser, y en este punto Meinong parece tener razón.20 Russell cree que para formar proposiciones del tipo “el cuadrado redondo es cuadrado” no se necesita representarse al objeto inexistente “el cuadrado redondo” como sujeto de una proposición.

Veámoslo sólo como otro medio para clarificar el pensamiento de Meinong. Russell sostiene que hay que distinguir entre la estructura sujeto-predicado, que es gramatical y superficial, y la estructura lógica que subyace a la gramatical, en la que no se necesita la noción de sujeto, sino sólo la del predicado.

De esta suerte, creer que la proposición “el cuadrado redondo es cuadrado” implica pensar en el sujeto “cuadrado redondo” sería dejarse llevar por la forma gramatical, superficial y engañosa, haciéndonos creer que hay un sujeto real, objeto de pensamiento. Para Russell, la proposición “el cuadrado redondo es redondo” se compone de tres proposiciones, o mejor, es la síntesis de tres condiciones: (1) existencial: existe al menos un individuo que es cuadrado redondo, (2) unicidad: hay solamente un individuo que es cuadrado redondo, (3) condicional: si algo es cuadrado redondo, entonces es cuadrado.

No puedo detenerme en lo altamente problemático de la primera y segunda condición, que implican una ontología acrítica, 21 pero puedo indicar la opinión de Meinong respecto de la tercera condición, que parece más aceptable en muchos círculos de lógica simbólica.

Según la última condición, que expresaría la forma profunda de la estructura meramente gramatical de sujeto-predicado, proposiciones universales del tipo señalado se han de convertir en condicionales. Meinong objeta a la hipótesis russelliana que la reducción a condicionales de proposiciones universales cambia sustancialmente el significado de las proposiciones.

En otras palabras, para ilustrar lo que Meinong tiene en mente, la descripción de la proposición sujeto-predicado ante la conciencia es vivida, desde un punto de vista fenomenológico, de un modo completamente diferente de un condicional. Esto se puede complementar con la objeción de que las proposiciones de estructura sujeto-predicado son proposiciones porque son susceptibles de tener valor de verdad (son verdaderas o falsas), mientras que las condicionales no son estrictamente proposiciones por no tener valor de verdad o falsedad.5.

  • El ser del objetivo y la superación del logicismo con el objeto puro El principio de independencia se aplica sólo a objetos de representación y no propiamente a objetos de juicio u objetivos.
  • Mientras el objeto ( Objekt) de representación puede existir o no existir, puede subsistir o no subsistir, o puede “tener” únicamente aussersein (el estado de allende el ser); el objetivo, por el contrario, siempre tiene ser.
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Aunque el objeto de representación no tenga ser alguno, y por tanto sea simplemente un objeto puro, siempre se dará el caso de que ambos objetivos “A existe” y”A no existe” tengan siempre un ser propio, el subsistir. Todo objetivo subsiste, y, por tanto, es incapaz tanto de existencia, como del mero estado de aussersein.

Lo que Meinong llama el subsistir de un objetivo es su ser veritativo, su ser verdadero o falso. Si se dice que “Pegaso no existe”, este objetivo subsiste como “ser” verdadero, y si se dice equivocadamente que “Pegaso existe”, este objetivo también subsiste como “ser” falso. Esto es, el “ser” veritativo o subsistencia del objetivo es algo que le pertenece de suyo y es inamisible.

Meinong desarrolla en su obra Über Annhamen la teoría de que es posible formar objetivos en los que todavía no se ha decidido si son verdaderos o falsos. Por ejemplo, “el autor de ‘El Lazarillo de Tormes’ vivió en Castilla”. Dado que el autor es anónimo y que poco sabemos de él, el juicio sobre su verdad o falsedad queda en suspenso pero no anulado.

  • Meinong dice que tales objetivos son simplemente asumidos, cuyo ser es también subsistir, esto es, tienen un ser veritativo, ya que o es falso o es verdadero, aunque no lo sepamos, o lo que es lo mismo, tiene un “ser” veritable, que puede (o tiene la posibilidad de) ser afirmado o negado.
  • La suspensión del juicio no quita que haya un juicio posible que sea de suyo verdadero o falso.

El acto de juzgar como el de asumir un objetivo es un acto mental, mientras que el subsistir o ser veritativo del objetivo es un elemento a parte objecti, Uno debe cuidar la distinción entre lo que pertenece al objeto intencionado, por un lado, y al acto intencional, por el otro.

  • Volviendo a nuestro asunto del ser del objetivo, que hemos identificado como el ser veritativo, o el ser que resulta del hecho de que un objetivo sea verdadero o falso, entraña ciertos peligros de los que el mismo Meinong advierte: es lo que podemos llamar “logicismo”.
  • Lo que se quiere indicar con este término es la atribución de un ser al objeto que hace de sujeto de un objetivo por el mero hecho de ser parte integrante de un objetivo verdadero.

Veámoslo en la forma en que Meinong lo denuncia. El objetivo “el cinco es un número primo”, no sólo es verdadero, sino también necesario. El ser verdadero del objetivo es el ser o subsistir ( bestehen) de un todo donde las partes son los objetos de representación “cinco” y “número primo”.

  • Si el todo tiene ser o subsistir, entonces parece que debe esperarse que la parte “cinco” debe tener ser o subsistir también.
  • De esta suerte, tanto este objetivo como el sujeto “cinco” subsisten.
  • El argumento logicista traslada el ser del objetivo al ser de sus partes.
  • El argumento se basa en la idea de que si el todo tiene ser, necesariamente las partes que lo integran han de tener ser.

Meinong sostiene que el número cinco ciertamente subsiste, pero no porque recibe la subsistencia en un objetivo. El argumento logicista parece dejarse llevar por la analogía todo-parte, donde el ser del todo es el ser de la parte. De esta suerte, dado que el objetivo tiene siempre un ser —su ser veritativo—, las partes que lo componen tendrán siempre al menos el ser como subsistencia si es que no existen.

  • El objetivo “el tres es mayor que el dos” subsiste, y las partes que lo componen —los objetos tres y dos— también subsisten.
  • Por otro lado, el objetivo “el rojo es diferente del verde” también subsiste, pero las partes —los objetos rojo y verde— no sólo subsisten, sino que existen.
  • De aquí que el logicista concluya que los objetos constituyentes de un objetivo (que es el todo) siempre tengan ser, ya sea subsistencia o existencia.

En este ejemplo, los objetos “tres” y “dos” subsisten, pero no porque pertenecen a un objetivo, como la falacia logicista presupone. Meinong rechaza este tipo de argumentación basada en la analogía todo-parte a la que considera inadecuada para analizar el objetivo.

La razón se basa en el hallazgo de los objetos imposibles que no pueden tener ningún tipo de ser, ni existencia ni subsistencia. El objetivo “el cuadrado redondo es redondo” no sólo es verdad, sino apodíctico. Este objetivo subsiste (bestand) o tiene ser veritativo. Si utilizamos el argumento de la analogía todo-parte, entonces, el objeto que hace de sujeto en este objetivo deberá tener un ser.

Pero nada imposible puede tener ser, la imposibilidad es la exclusión total de ser; de lo contrario, la imposibilidad no sería imposibilidad, sino posibilidad, que es precisamente lo que se rechaza. Y porque el objeto imposible no puede tener ningún tipo de ser, y su estado es sólo el de allende el ser (aussersein), entonces, no se puede aplicar la analogía del todo-parte a los objetivos.

  1. El argumento que Meinong utiliza para justificar esto es el siguiente.
  2. Si todo objeto constituyente de un objetivo tiene que tener un ser, entonces el objetivo “A no es”, que subsiste, niega el ser (existencia o subsistencia) al objeto A.
  3. Pero si el todo exige un ser de las partes, entonces, en el objetivo “A no es” se debería atribuir un ser al objeto A, un ser diferente de la existencia o subsistencia, quizá un tercer tipo de ser.

Este tercer tipo de ser, entonces, correspondería a todo objeto qua objeto, ya que todo objeto tendría este ser, incluso cuando se le negara el ser. Este tercer tipo de ser, sería tan peculiar que no se le opondría ningún no ser de la misma clase, ya que de no ser esto así se caería en un indeseable regreso ad infinitum.

Este hipotético —y problemático— tercer tipo de ser, que no es ni existir ni subsistir, y que no tiene ninguna oposición al no ser como lo tiene el existir y el subsistir, es simple y llanamente insostenible si no se abandona la noción de ser completamente. Por ello, Meinong concluye que el estado de un objeto donde ni el ser ni el no ser se oponen es un estado de indiferencia al ser y al no ser, o un estado que está más allá del ser y del no ser, y que Meinong prefiere llamarlo “aussersein”, “el esta rmás allá del ser”, que es un estado del objeto que ni incluye ni excluye el ser ni su opuesto el no ser.

Propiamente, toda oposición entre ser y no ser es asunto exclusivo del objetivo y no del objeto de representación (Objekt) que pueda formar parte del objetivo. Y teniendo en cuenta que el ser del objetivo no está de ningún modo referido en general al ser del objeto constituyente (ya que la analogía todo-parte no funciona con la relación objetivo-objeto constituyente), resulta, entonces, que los objetos en cuanto tales —los objetos puros— no están esencialmente implicados ni con el ser ni con el no ser.

  • El objetivo es acerca del ser o no ser, mientras que el objeto de representación (Objekt ) lo es sólo y propiamente acerca de la esencia del objeto.
  • De esta suerte, la captación de un objeto existente implica siempre una representación del objeto existente en el que se presenta su esencia, y un objetivo, por el que se predica su existencia.

Las anteriores reflexiones no quieren decir que el objeto no sea ni sea alguna vez, o que el ser y el no ser sean contingentes para la esencia del objeto, ya que hay objetos que existen, otros subsisten, y otros, los objetos imposibles, que necesariamente no existen.

Esto es, hay objetos que llevan la garantía de no existir, o de subsistir, únicamente analizando sus esencias. Pero la cuestión de que un objeto (Objekt) exista, subsista, o no pueda existir, no es asunto del objeto (Objekt) sino del objetivo, donde se atribuye el ser o el no ser. El objeto en cuanto objeto está allende el ser; su estado es aussersein,extra-ser,fuera del ser.Elobjeto es, por su propia índole, exterior al ser, aunque uno de los dos objetivos —el que atribuye el ser o el no ser— sea necesario.22 6.

La pseudoexistencia y el objeto puro Lo que Meinong llama “objeto puro” es, sin más, el objeto (Objekt)en cuanto que objeto, el objeto de suyo, o el objeto precisivamente considerado; esto es, la esencia del objeto tal y como es captado por la representación.

  1. En este sentido, el objeto puro “tiene” aussersein, que es el estado de allende el ser, o mejor, el estado puro más allá del ser y del no ser.
  2. De aquí la importante tesis meinonguiana: todo objeto de representación, por el mero hecho de ser objeto, tiene, al menos, aussersein.
  3. El problema que ahora surge es ¿cómo es posible que un objeto existente tenga aussersein? Pues parece claro —según el principio de no contradicción— que, o bien existe, o bien no existe, pero no cabe que estén más allá del existir y no existir, como requiere el estado puro de aussersein.

Además, el principio de no contradicción implica la ley del tercero excluido, que es lo que la doctrina del aussersein parece negar. Por consiguiente, es un imperativo, ahora, analizar cómo sea posible que el estado de allende el ser, o aussersein, es compatible con el hecho de representarnos cualesquiera objetos, sean existentes o con otro tipo de ser, e incluso sean inexistentes.

En la doctrina del objeto puro y su estado de allende el ser (aussersein), lo que Meinong quiere decir es que la esencia del objeto no es ningún tipo de ser, ya sea extramental o mental, ni siquiera el no ser, pues la atribución del ser y el no ser es extraesencial, no es una nota de la esencia. Por lo que se ha venido analizando en el principio de independencia, creo que Meinong deja claro que la esencia (Sosein )del objeto está de suyo más allá del ser y del no ser.

De aquí que, dada la distinción de ser (Sein) y esencia (Sosein), la esencia no es el ser ni su falta de ser, sino que es susceptible de él; incluso más, toda esencia o tiene o no tiene ser, pero la esencia de suyo es extrínseca al ser. La esencia (Sosein) no sólo es exterior al ser como existencia y subsistencia, sino también al ser intencional.

  1. Por ejemplo, en el objetivo “Pegaso no existe”, el objeto (Objekt) Pegaso es ciertamente inexistente, y en la descripción de la esencia de este objeto no se incluye tampoco ninguna referencia a un acto de representación.
  2. Cuando se define la esencia de este objeto (Objekt) “Pegaso” no se incluye de ninguna manera el “ser intencional” (su ser-representado), que Meinong prefiere llamar “pseudoexistencia” (para evitar el término “existencia intencional” que se presta fácilmente a errores ontológicos).

Esto se fundamenta en el hecho de que, para juzgar que un objeto no existe, antes se lo ha de representar, y la representación de ese objeto no puede incluir el ser, ya que la atribución del ser o el no ser es un asunto exclusivo del objetivo y no del objeto (Objekt) de representación.

“Si respecto de un objeto debo juzgar que no existe —escribe Meinong—, parece que en cierto modo tengo ante todo que captarlo, a fin de predicar de él, o, dicho más precisamente, de atribuirle o de negarle el no ser.” 23 En otras palabras, lo único que hace la representación es captar la esencia del objeto, pero no su ser.

El ser es atribuido únicamente en el objetivo. Sin el objetivo no se podría saber si un objeto (Objekt) tiene ser o no, pues es en el objetivo donde se juzga que algo tiene ser o no. En este sentido, la pseudoexistencia no está en una posición diferente, que siendo un tipo de ser, deberá pertenecer al objetivo el atribuirlo a un objeto.

Meinong dice explícitamente que “para no existir, el objeto necesita aún menos, si es posible, de ser representado, que para existir, y que incluso en la medida en que estuviera destinado a ello, del hecho de que llegara a ser representado, sólo podría resultar, cuando más, ‘la existencia en la representación’ y, por ende, para decirlo más drásticamente, ‘la pseudoexistencia'”.24 De aquí se tiene que la esencia de un objeto, el objeto puro, no implica ni la existencia, ni la subsistencia, ni siquiera su ser-representado, el ser intencional o pseudoexistencia.

Esto no quita que todo objeto, para ser objeto, tiene que ser representado, pero esta atribución sólo es lograda cuando forma parte de un objetivo. Lo más interesante de esta posición es que se ha llegado a una noción de objeto, que aunque inicialmente se lo definió como el término de un acto intencional, no incluye en él ningún tipo de ser, tampoco su ser -objeto-de-representación, o lo que es lo mismo, el objeto puro no implica ningún “contrapolo” explícito.

El objeto puro está más allá del ser y del no ser, más allá del existir y del pseudoexistir, más allá del ser extramental y del ser mental. Unas observaciones aclaratorias pueden ayudar a entender el pensamiento de Meinong. Por un lado, se dice que algo es “objeto” porque es el “contrapolo” intencional del polo que es el acto intencional.

De esta suerte, parece que en la definición del objeto debe ponerse su relación con el acto intencional. No obstante, aunque esto es cierto, y lo admite Meinong, es incompleto. Es necesario distinguir entre dos aspectos del objeto que nuestro filósofo utiliza, pero no me parece suficientemente claro.

  1. En todo objeto se han de distinguir dos elementos: por un lado, lo que hace de objeto, y por otro, lo que formalmente hace que algo sea un objeto.
  2. Lo que hace de objeto es el contenido del objeto, mientras que lo que hace a algo (el contenido) ser formalmente un objeto es el ser término de una intención.

Si utilizamos, cum grano salis, una analogía con la teoría hilemórfica aristotélica, el contenido sería la materia del objeto, y el ser término sería la forma del objeto. El contenido de un objeto no sería objeto si no fuera término de un acto intencional, pero el ser término de un acto intencional sería vacío si no tuviera un contenido.

  1. Veamos cómo estas observaciones sirven para entender el pensamiento de nuestro autor.
  2. Meinong comienza con la descripción del objeto desde un punto de vista formal (la forma de ser objeto), como aquello a lo que se dirige un acto intencional.
  3. Pero luego pasa a describir el objeto desde su contenido, y precisamente desde la esencia del contenido, ya que es su esencia lo que interesa a la ciencia.

Hay ciencia de esencias indiferentemente si existen o no, si existieron o van a existir, etc. Incluso antes de saber si existe o no —como afirma Meinong—, se ha de saber la naturaleza de lo que se investiga, su esencia, y es a esto a lo que denomina “objeto puro”, la esencia del objeto, el contenido esencial del objeto.

Desde esta perspectiva, la esencia del contenido del objeto es independiente no sólo de su existencia o no, sino también de su estar siendo objeto, y por consiguiente, de su correlato psicológico: en la definición de la materia o contenido del objeto no entra su forma, esto es, su ser-objeto. Meinong piensa que esto es lo que pasa en las descripciones que hace la ciencia de su objeto.

En la descripción de un fenómeno físico, por el mero hecho de describirlo, se lo está haciendo objeto, término de un acto intencional; pero en la descripción de ese fenómeno —que pertenece al contenido del objeto— no entra para nada el hecho de que se lo está haciendo objeto (la forma del objeto), esto es, que está siendo término de una actividad intencional.

  • El sujeto cognoscente no entra para nada en la descripción del contenido esencial del objeto, su esencia (Sosein).
  • Por ello, Meinong puede decir que la esencia del objeto está más allá del ser y del no ser, y que es un estado de allende el ser.
  • La cuestión del ser que un determinado objeto tenga es asunto del objetivo, que es el objeto propio del juicio.7.

Los cuatro estados del objeto: existencia, subsistencia, pseudoexistencia y aussersein El objeto (Objekt) puede encontrarse en cuatro estados: existencia, subsistencia, pseudoexistencia y allende el ser. Un objeto puede existir (este caballo), puede subsistir (el número cinco), puede pseudoexistir (el árbol en cuanto que está siendo imaginado por mí ahora), o únicamente tener el estado de allende el ser (el cuadrado redondo).

Lo interesante de estos cuatro estados del objeto es que hay cierta jerarquía entre ellos. Todo objeto (Objekt) que existe tiene que subsistir y tener el estado de allende el ser, pero no al revés. Todo objeto (Ob jekt) que subsiste tiene que tener el estado de allende el ser, pero no viceversa. Y todo objeto (Objekt) que ni existe ni subsiste —como los imposibles— tienen al menos el estado de allende el ser (aussersein).

Este estado es el estado del objeto puro, el objeto qua objeto, en su estado puro de allende el ser, que es un estado siempre presente en todo objeto, ya tenga el ser como existencia, ya lo tenga como subsistencia, o simplemente no tenga ningún tipo de ser.

  • Todo objeto, por el mero hecho de ser objeto, tiene aussersein.
  • Por ejemplo, el objeto (Objekt) árbol es un objeto extramental, que tiene existencia.
  • Pero este mismo objeto, en cuanto que está siendo considerado por la representación y se lo puede hacer objeto de reflexión, es mental, o más exactamente, el objeto es considerado sólo intencionalmente, cuyo ser es la pseudoexistencia, el puro y simple ser-representado, por el cual el objeto árbol es un objeto-de-representación.

Todo objeto existente, en su consideración directa, tiene ser como existencia; pero en su consideración reflexiva tiene ser como pseu-doexistencia. Lo mismo se tiene que decir de todo objeto subistente —por ejemplo, el número cinco—, que en su consideración directa tiene ser como subsistencia, pero que en su consideración reflexiva tiene ser como pseudoexistencia.

E independientemente de que se lo considere directa o reflexivamente, en su ser extramental o mental, hay un cuarto estado del objeto que es independiente de esos tres estados, es el estado puro del objeto, absoluto en cualquier consideración de ser. La esencia del objeto árbol tiene existencia extramental, y tiene otra existencia mental o pseudoexistencia cuando se lo representa; pero, como tal, la esencia árbol puede describírsela sin ninguna referencia al ser, a saber, si existe o tan sólo es representada (pseudoexistencia).

Cuando un botánico describe una especie de árbol, para nada entra en la descripción del objeto que estudia la consideración ontológica de su existencia ni la consideración gnoseológica de su pseudoexistencia; simplemente considera la esencia del árbol como si estuviera en un estado puro o absoluto, más allá del ser o del no ser.

  • Todas las notas que se prediquen del objeto en su estado puro son todavía válidas cuando se le atribuye un ser extramental o si simplemente se lo considera, en el estado reflexivo de nuestra conciencia, como un objeto que se lo está representando (pseudoexistencia).
  • Para describir la esencia biológica del árbol es completamente superfluo la inclusión del ser como existencia en sus notas, así como su ser-representado.

La esencia biológica del árbol es la misma tanto si existe como si no existe, tanto si es pensada —y entonces tiene un ser en la representación o pseudoexistencia— como si no lo es. Nada añadirá a la esencia biológica del árbol el ser-representado o el ser como existencia.

  1. Hay un claro paralelismo entre la doctrina meinonguiana de los estados del objeto y la del filósofo escocés Duns Scoto, que trata la cuestión de los tres estados de la esencia como un problema del objeto de la metafísica.
  2. Sin entrar en los análisis particulares del filósofo escocés, se quiere llamar la atención sobre el paralelismo entre los dos filósofos en este asunto.

Duns Scoto sostiene que la esencia puede encontrarse en tres estados: la esencia real, que existe extramentalmente; la esencia mental, que existe objetivamente, cuyo ser se reduce al ser objetivo de la representación, y el tercer estado es la esencia precisivamente considerada (esencia en su estado absoluto), esto es, abstraída de su ser real y ser objetivo en la mente.

  • Según Duns Scoto, el objeto de la metafísica no es la esencia real, ya que también trata de los entes de razón, sino la esencia que prescinde de su condición extramental y mental, pero que a la vez puede ser predicada del ser real y del ser objetivo de la mente, pues ni los excluye ni los incluye.
  • Meinong y Duns Scoto parecen sostener la misma doctrina, que el primero llama “del objeto puro” y el segundo “del estado puro de la esencia”, que ni excluye ni incluye el ser extramental (existencia o subsistencia) ni el ser mental (pseudoexistencia).

Por ejemplo, el objeto árbol puede considerárselo en su ser existente, pero también se lo puede considerar en su ser mental, que todo objeto tiene por el mero hecho de ser representado (un ser en la representación o pseudoexistencia), pero también cabe considerarlo en sí mismo, en su esencia, independientemente de si existe o está siendo representado, pero que a la vez no excluye que exista o sea representado, ni incluye que exista o sea que es representado.

De esta suerte, el objeto puro, el objeto qua objeto, o el objeto esencialmente considerado, que para Meinong serían equivalentes, acompaña a todo objeto: el objeto puro se da en el objeto existente, subsistente y en el objeto en cuanto representado. Todo objeto existente tiene una esencia que es idéntica a la del objeto que es representado, lo que implica que esta esencia es indiferente a darse con un ser existente o meramente representado (pseudoexistencia).

BIBLIOGRAFÍA Brentano, Frank, 1924, Psychologie vom empirischen Standpunkt, 2a. ed., Felix Meiner, Leipzig. Kotarbinski, Tadeusz, 1976, “Franz Brentano as Reist”, en Linda L. McAlister (comp.), The Philosophy of Brentano, Duckworth, Londres, pp.194-203.

  • Lambert, Karel, 1983, Meinong and the Principie of Independence, Cambridge University Press, Nueva York.
  • Meinong, Alexius, 1978a, Über Annahmen, en Gesamtausgabe IV -, 1978b, Über Möglichkeit und Wahrscheinlichkeit, en Gesamtausgabe VI.
  • 1978c, Selbstdarstellung, en Gesamtausgabe VII.
  • 1972a, Über Gegenstandstheorie, en Gesamtausgabe II.

Meinong, Alexius, 1972b, Über Gegenstände höherer Ordnung und deren Verhältniß zur inneren Wahrnehmung, en Gesamtausgabe II. -, 1972c, Über emotionale Präsentation e n Gesamtausgabe III. -, 1969-1978, Gesamtausgabe, ed. Rudolf Haller, Rudolf Kindinger y Roderick Chisholm, 8 vols., Akademische Druck und Verlagsanstalt, Graz.

  • Routley, Richard, 1980, Exploring Meinong’s Jungle and Beyond, Departmental Monography No.3, Philosophy Department, Research School of Social Sciences, Australian National University, Canberra.
  • Russell, Bertrand, 1938, The Principles of Mathematics, W.W.
  • Norton, Nueva York.
  • Velarde-Mayol, Víctor, 1998, “El concepto de metafísica en la filosofía analítica”, en Concepciones de la Metafísica, Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, no.17, Editorial Trotta/Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, pp.311-340.

-, 1989, La teoría del objeto en Alexius Meinong, Editoral de la Universidad Complutense de Madrid, Madrid. Notas 1 “Was zunächst Gegenstand ist, formgerecht zu definiren, dazu fehlt es genus wie an differentia; denn alles ist Gegenstand” (Meinong 1978c, p.12).2 Cfr.

  • Meinong 1972a, pp.483-488.
  • Específicamente, Meinong habla de una ciencia de los objetos de pensamiento: “Eme Wissenschaft vom Gegenstande des Erkennens” (ibid., p.485).3 Cfr.
  • Brentano 1924, libro 2, n.9.4 Meinong denuncia “Das Vorurteil zugunsten des Wirklichen” (el prejuicio en favor de lo real) como un prejuicio injustificado que hace imposible entender los objetos matemáticos, que son objetos inexistentes: “Zusammen mit dem oben berührten Vorurteil zugunsten der Wirklichkeitserkenntnis lässt diese prinzipielle Unabhängigkeit der Mathematik von der Existenz eine Tatsache verstehen, die ohne Berücksichtigung dieser Momente billig befremden könnte” (Meinong 1972a, p.488).

Cfr. otros lugares en Meinong 1978a, pp.60, 128 y 134.5 La expresión “todo es objeto” no significa “todo objeto es un objeto”, que es una tautología, sino “todo lo que es (pensable), es objeto”. Nótese que objeto es diferente de ser; el ser se dice objeto cuando dice una relación con una conciencia.

Ser y objeto no son sinónimos, ni absolutamente idénticos, sino formalmente distintos, aunque puedan ser materialmente idénticos.6 Cuando Meinong habla de “una posible inteligencia infinita” no está aquí probando la existencia de ninguna inteligencia infinita, sino que es “posible concebir un intelecto infinito”.7 “Unter Voraussetzung einer unbegrenzt leistungsfähigen Intelligenz also gibt es nichts Unerkennbares, und was erkennbar ist, das gibt es auch, oder, weil ‘es gibt’ doch vorzugsweise von Seiendem, ja speziell von Existierendem gesagt zu werden pfegt, wäre es vielleicht deutlicher, zu sagen: Alles Erkennbare ist gegeben —dem Erkennen nämlich” (Meinong 1972a, § 6, p.500).8 Meinong distingue la teoría del objeto no sólo de la metafísica sino también de la teoría del conocimiento, de la psicología, y de la lógica pura; cfr.

Meinong 1972a, § 11, p.515.9 Cfr. Meinong 1978c, sección B-iV, p.20.10 Cfr. Meinong 1972b, Über Gegenstände höherer Ordnung und deren Verhältniß zur inneren Wahrnehmung, pp.377-471, especialmente, pp.415—421.11 Meinong sólo considera el numerus numerans y no el numerus numeratus.12 Cfr.

Meinong 1978a, pp.44-76, 131-155. Diánoia, vol. LII, no.58 (mayo 2007).13 Cfr. Meinong 1978a, pp.12, 15, 30 s.; y Meinong 1972b, pp.386-388.14 Cfr. Meinong 1978a, pp.64, 69, 74, 80, 216; y Meinong 1978b, pp.39, 130, 153, 159, 160, 197, 715.15 Cfr. Kotarbinski 1976, pp.194-203.16 “Es gibt Gegenstände, von denen kilt, dass es dergleichen Gegenstände nicht gibt” (Meinong 1972a, p.490).17 Cfr.

Meinong 1972a, p.494.18 Cuando Russell escribió The Principies of Mathematics, aún admitía con Meinong un ser para los objetos no existentes. Cfr. Russell 1938, p.449.19 Para más detalle sobre los problemas de la predicación de la propuesta russelliana asumida por Quine, véase Velarde-Mayol 1998, p.325.20 Russell objetaría que el concepto formado por el estado de cosas que consiste en que hay una x tal que x es cuadrado y esa misma x no es cuadrada es una proposición falsa de existencia, y por tanto un pseudoconcepto, un sinsentido, o mejor, un mero flatus vocis.

Pero esto es incorrecto, Russell no parece distinguir entre un sinsentido —un círculo cuadrado— y un mero flatus vocis —como por ejemplo, “ru se la ver”—, que son meros sonidos sin inteligibilidad alguna, mientras que el sinsentido “cuadrado redondo” es entendido, probablemente por todos, y distinguido de otros sinsentidos.

Quien entienda el sinsentido “cuadrado redondo” sabe que no es un “hierro de madera”. Otra crítica interesante al fuerte cosismo de Russell y su teoría de las descripciones puede verse en Richard Routley (1980, pp.137-164).21 Para una interesante crítica sobre la noción de existencia en Russell en relación con Meinong, cfr.