Manuel – Grueso

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Cual Es El Objeto De Estudio De La Axiologia?

Cual Es El Objeto De Estudio De La Axiologia
La axiología es una rama de la Filosofía que estudia la naturaleza de los valores: Lo bello, lo bueno, lo agradable, etc., y su influencia. El término axiología deriva del griego axios: Lo que es valioso o estimable, y logos: Ciencia.

¿Cuál es el objeto de estudio de la moral?

Skip to main content La filosofía moral estudia lo que es correcto y lo incorrecto, y cuestiones filosóficas relacionadas. La filosofía moral es un área de la filosofía que considera el bien y el mal. Explora los orígenes de la moralidad y cómo las personas deben vivir sus vidas en relación a los demás.

La filosofía moral tiene tres ramas: Una rama, la metaética, investiga preguntas amplias como, “¿qué es la moralidad?” “¿qué es la justicia?” “¿existe la verdad?” y “¿cómo podemos justificar nuestras creencias, o privilegiarlas, cuando entran en conflicto con las de los demás?” Otra rama de la filosofía moral es la ética normativa.

Esta se enfoca en preguntas relacionadas a lo que deberíamos hacer. La ética normativa ofrece un marco para guiar la toma de decisiones para distinguir el bien del mal. Los tres marcos más comunes son la deontología, el utilitarismo, y la ética de la virtud.

¿Quién fundamento la axiología?

El primer autor que refiere a la palabra axiología como término fue el francés Paul Lapie (1902) dándole un sentido restringido, empleándola para los valores de orden espiritual y trascendental, y más específicamente aplicada a las nociones de orden moral y ético.

¿Qué promueve la axiología?

LOS VALORES : LA AXIOLOGÍA La disciplina que estudia los valores conocida como Axiología, vocablo de origen griego compuesto por dos términos ‘Axio’, que significa, lo ‘valioso’, ‘estimable’ o ‘digno’ y ‘logía’ que significa ‘conocimiento’, ‘teoría’, ‘estudio’; ensaya sus primeros pasos en la mitad del siglo XIX.

¿Qué es axiología en metodologia dela investigacion?

Glosario
GLOSARIO DE AXIOLOGIA GENERAL
Autor
Arturo José Sánchez Hernández, Doctor en Medicina, Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral. Editor de la Revista Humanidades Médicas. Instituto Superior de Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay”, Carretera Central Oeste, CP.70100, AP 144, Camagüey, Cuba.E.Mail: [email protected]

PALABRAS INTRODUCTORIAS Desde que en las últimas décadas del siglo pasado se generalizó en el mundo la percepción de una crisis de valores en la sociedad, ha venido proliferando en los más diversos círculos académicos y científicos una privilegiada atención a la axiología, con expresiones relevantes en publicaciones que tienen su origen, con preferencia, en las investigaciones aplicadas, orientadas al ámbito de lo que se ha denominado formación o educación en valores.

En medio de la prolijidad o abundancia en el tratamiento de la problemática, se produce cierta confusión y grandes diferencias en algo tan importante como es la definición del propio término “valor” y los relacionados con él. Para la explicación de este problema pudiera apelarse a la relativa “juventud” de la axiología como ciencia, pero la verdadera esencia de la cuestión presumimos que consiste, en primer lugar, en diferencias en cuanto a la metodología filosófica general de la cual se parte, que sin dudas traerá como consecuencia soluciones diferentes a problemas tanto generales como específicos dentro de la axiología.

¿Pero como explicar la existencia de gran cantidad de diferencias entre investigadores que parten de una misma línea de pensamiento, lo cual da la impresión de la existencia de un concepto de valor por cada investigador? Existen muchas zonas o dominios axiológicos, lo cual, al parecer, no es tenido en cuenta por un gran número de investigadores, y sus “conceptos generales de valor” serán validos sólo para un área específica de la existencia de estos.

  • En consecuencia, el resto del cuerpo teórico expuesto tenderá a ser impreciso.
  • El presente glosario tiene como objetivo brindar un sistema de conceptos y aportar elementos que ayuden al esclarecimiento de esta problemática.
  • A la vez que hace referencia a los principales problemas de investigación dentro de la axiología y ofrece una fuente bibliográfica de consulta a profesores, investigadores y estudiantes ocupados en este campo del saber.

Absolutismo axiológico: Posición filosófico axiológica para la cual existe uno y solo un grupo de normas y valores válido, del cual el absolutista se proclama portador. (Ver: relativismo axiológico, nihilismo y tolerancia ) Actividad: Concepto que caracteriza la función del sujeto en el proceso de interacción con el objeto,

La actividad es un nexo específico del organismo vivo con lo que le rodea. Es estimulada por la necesidad, se orienta hacia el objeto que le da satisfacción a esta última y se lleva a cabo por medio de un sistema de acciones. La actividad del ser humano posee un carácter social y está determinada por las condiciones sociales de la vida.

La forma básica e históricamente primaria de actividad del ser humano es el trabajo. La actividad puede ser externa o interna, la primera se compone de actos específicos que el hombre realiza con los objetos reales valiéndose de movimientos de brazos, piernas, dedos, etc.

La segunda se produce “en la mente” por medio de las acciones intelectivas, en este caso, el hombre no opera con los objetos ni efectúa movimientos auténticos, sino que se vale de las imágenes de unos y otros. La actividad interna plantea la externa, surge sobre la base de esta última y a través de ella cobra expresión concreta.

La diversidad de tipos concretos de actividad humana se va formando en dependencia de la multiplicidad de necesidades del hombre y de la sociedad. Agente social: Es todo nivel social de integración sistémica en los que está presente el ser humano : individuo, grupo social, sociedad y humanidad en general, que, a través de decisores que se encuentran en determinados centros de decisión, pueden, en mayor o menor medida, autodeterminarse sobre la base de un ideal, así como elegir sus propios ideales de autodeterminación.

  1. Antivalor, valor negativo o disvalor: Propiedades de objetos, procesos o fenómenos con una significación negativa para la dignidad humana,
  2. Ver: valor, valor positivo, valoración ) Areas de autonomía: Esferas de la vida en las que los agentes sociales pueden expresarse por medio de su actividad,
  3. Ver: autonomía, grado de autonomía, efectividad de la autonomía y agente social ) Autovaloración: valoración proyectada hacia uno mismo, mediante la cual el individuo evalúa la significación de las propiedades personales para la satisfacción de sus necesidades y las de otros.

Mediante la A. el individuo evalúa la marcha de su actividad orientada a objetivos, y por la tanto, evalúa la marcha de sus procesos adaptativos. Autonomía: Presencia de capacidades y posibilidades para la libre autodeterminación sobre la base de un ideal.

  1. Ver: grado de autonomía, área de autonomía, efectividad de la autonomía y agente social ) Axiología: Del griego axia: ( valor ) y logos: (estudio, tratado).
  2. Como ciencia es la parte de la filosofía que estudia el origen, desarrollo y naturaleza y funciones de los valores.
  3. Bien supremo: Objeto, proceso o fenómeno portador del valor fundamental,

La concepción sobre el bien supremo varía en dependencia de la orientación fundamental del sistema ético-filosófico. Para el humanismo es el ser humano, para el eudemonismo y el hedonismo, los objetos, procesos o fenómenos que producen felicidad o placer respectivamente.

  1. Bien: Objeto, proceso o fenómeno portador de cualidades con una significación positiva para la dignidad humana,
  2. Los bienes son los depositarios o portadores de los valores, los cuales necesitan de un portador material o espiritual para existir.
  3. Carácter histórico concreto de los valores: Característica de los valores consistente en que el contenido y posición en la escala jerárquica de los mismos, varían en dependencia de las condiciones sociohistóticas siempre cambiantes.

(Ver: polaridad, caracter jerárquico y existencia parásita ). Carácter jerárquico de los valores: Característica de los valores consistente en que se supeditan y subordinan unos a otros en dependencia de las diferencias en cuanto al grado de significación de cada uno para la dignidad humana, la satisfacción de necesidades normales de nuestra especie y la práctica social.

En la cima de la jerarquía de valores se encuentra el valor fundamental, cuya consecusión, mantenimiento y defensa es priorizable por encima de la de cualquier otro. La jerarquía de valores no solo aborda la siginificación positiva, sino también la negativa; así, en el otro extremo de la misma se encuentran los antivalores capitales, cuya evitación o destrucción es priorizable por encima de la de cualquier otro antivalor o valor negativo.

(Ver: Carácter histórico concreto, Polaridad y existencia parásita ). Clasificación de valores: Forma de organizar a los valores atendiendo a un criterio determinado como por ejemplo: a la naturaleza de su portador ( materiales y espirituales ), a las necesidades que satisfacen y las formas en que lo hacen ( ético-morales, político-ideológicos, artístico-estéticos, etc.) (Ver: jerarquía de valores, zona axiológica ) Concepción objetivista de los valores: Posición en teoría de los valores para la cual estos deben su existencia a características del objeto valorado o de la relación sujeto – objeto contexto social en que se dan los valores, independientemente de la voluntad y la conciencia valorativa del sujeto valorante.

Ver: concepción subjetivista de los valores y concepción objetivo – subjetivista de los valores ) Concepción Objetivo – subjetivista de los valores: Posición en teoría de los valores para la cual estos deben su existencia tanto a la voluntad y conciencia valorativa del sujeto valorante como a las características del objeto valorado y de la relación sujeto – objeto – contexto social en que se dan los valores.

(Ver: concepción subjetivista de los valores y concepción objetivista de los valores ) Concepción subjetivista de los valores: Posición en teoría de los valores para la cual estos deben su existencia a la voluntad y conciencia valorativa del sujeto valorante, independientemente de las características del objeto valorado y de la relación sujeto – objeto – contexto social en que se dan los valores.

(Ver: concepción objetivista de los valores y concepción objetivo-subjetivista de los valores ) Criterio axiológico general o universal: Aquello que es tomado como regla o punto de partida para la determinación del universo, contenido y organización jerárquica de los valores y antivalores.(Ver: orientación fundamental y criterio axiológico particular ) Criterio axiológico particular: Aquello que es tomado como regla o punto de partida para la determinación del universo, contenido y organización jerárquica de los valores y antivalores de una determinada zona o dominio axiológico,

Dignidad: Respeto que cada individuo o agente social merece por el sólo hecho de pertenecer a nuestra especie, independientemente de su raza, sexo, edad, afiliación política o religiosa, profesión, utilidad como persona a la sociedad, calidad de vida o cualquier otro elemento cuantificable que pueda dar lugar a clasificación y diferenciación entre las personas.

De la dignidad humana se deriva un grupo de derechos con carácter inalienable, intransferible, no negociables, los cuales están relacionados con el deber del individuo o agente social de respetar esos derechos en los demás, así como en el deber de luchar porque sean respetados en su propia persona y en los demás.

(Ver: honor y ser humano ) Efectividad de la autonomía: Presencia de capacidades y posibilidades para expresarse en determinadas áreas de autonomía con el grado suficiente como para desplegar una actividad que le permita al individuo satisfacer sus necesidades a un nivel aceptable (digno).

La autonomía de un agente social es efectiva si permite llenar sus requerimientos de desarrollo y conservación de su integridad. (Ver: autonomía y grado de autonomía ) Eudemonismo: Corriente filosófica para la cual el ideal supremo u orientación fundamental lo constituye la felicidad o eudemonia. (Demócrito (460-370 a.n.e.), Sócrates (469-399 a.n.e.), Aristóteles (384-322 a.n.e.), Materialistas franceses del siglo XVIII como Helvecio (1715-1771) y Diderot (1713-1784)).

Existencia parásita de los valores: Característica de los valores consistente en que necesitan de un portador o bien para existir, por ejemplo, la belleza no existe flotando en el espacio, sino que existe porque un objeto es portador de propiedades como: armonía, proporción color, etc, que lo hace capaz de estimular una sensibilidad estética.

La valentía tampoco existe flotando en el espacio, sino que necesita para existir de un individuo que sea portador de ese valor ético-moral. (Ver: Carácter histórico concreto, Carácter jerárquico y Polaridad ). Evolucionismo: Corriente de pensamiento para la cual la orientación fundamental es el aseguramiento de la actividad biológicamente útil para el equilibrio entre el organismo y el ambiente.

(Esta concepción aparece en el siglo XIX. Una de sus figuras más conocidas es Herbert, Spencer (1820-1903)). Grado de autonomía: Magnitud de las posibilidades que tiene el agente social para expresarse por medio de su actividad en determinadas áreas de autonomía,

(Ver: efectividad de la autonomía y agente social ) Hedonismo: Corriente filosófica para la cual la orientación fundamental es la obtención del placer y la evitación del dolor. (Cirenaicos de la Grecia antigua, epicúreos) Heteronomía: Ausencia de capacidades y/o posibilidades para la libre autodeterminación sobre la base de un ideal.

Honor: Merecimiento social no elemental que el ser humano puede alcanzar con su aporte al bien común. (Ver dignidad ) Humanismo: Corriente de pensamiento para la cual la orientación fundamental es el ser humano, Esta posición tiene antecedentes en la antigüedad con Protágoras (481-411 a.n.e.).

  1. Cobra auge como movimiento ideológico en el renacimiento como expresión de lucha de la burguesía contra el feudalismo.
  2. Intolerancia: No aceptación, y expresión abierta o encubierta de rechazo a diferencias que constituyen derechos de otros agentes sociales.
  3. Ver tolerancia y soportación pasiva ) Jerarquía de motivos: Orden de organización de los motivos en la personalidad atendiendo al potencial de los mismos para inducir la actividad del individuo.

Mientras más potencial inductor del motivo, mayor probabilidades tendrá de expresarse conductualmente y mayor altura tendrá en la jerarquía motivacional. Los motivos que se encuentran en la cima de la jerarquía motivacional pueden no merecer ese lugar, ya que desde esa posición pueden causar desequilibrio en el individuo.

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Podemos decir que determinadas organizaciones estructurales de la personalidad se expresarán en actividades tipificadoras de antivalores. La gula que incluye al alcoholismo, la avaricia, la soberbia, etc, son ejemplos de estructura de la personalidad en la que determinados motivos ocupan un nivel jerárquico que no debieran tener.

(Ver jerarquía de valores ) Jerarquía de valores: Orden en que pueden ser organizados los valores por niveles atendiendo a algún criterio de jerarquización. Un criterio muy utilizado es atendiendo a la importancia que le atribuye cada individuo a la significación de las cosas, lo cual le da a la jerarquía de valores un carácter netamente subjetivo (ver: relativismo y absolutismo axiológicos ).

Otro criterio es atendiendo a la importancia de los valores para la dignidad humana, la satisfacción de necesidades normales de nuestra especie y la practica social. Esta organización según orden de importancia obedece a necesidades objetivas, por lo que esa jerarquía existe independientemente de lo que individuos o grupos sociales piensen sobre ese orden jerárquico.

La jerarquía de valores tiene un caracter histórico. En dependencia de las condiciones sociohistóricas siempre cambiantes, y de los cambios de circunstancias, así será la importancia de ellos para la dignidad humana y por consiguiente la posición jerárquica y el contenido de los mismos.

Ello ocurre porque la significación de las propiedades de objetos, procesos o fenómenos para la dignidad humana, lo que incluye la satisfacción de necesidades normales de nuestra especie y la práctica social, varía según los cambios histórico – sociales y de circunstancias, y con esto varía la importancia y posición jerárquica de cada valor con relación a la de los otros.

(Ver: jerarquía de motivos y clasificación de valores ) Naturalismo axiológico: Forma de entender a los valores, que en la historia ha recibido el nombre de naturalismo, por la subordinación en que coloca al valor en relación con determinadas leyes naturales, por lo general biológicas.

El valor es entendido a lo sumo, como dependiente, subordinable, diluible en la esfera de las leyes empíricas que caracterizan al mundo fáctico. Se trata aquí de la concepción positivista originaria de Augusto Comte, Herbert Spencer y John Stuart Mill, en la que el tema del hombre y los valores pierde su sustantividad propia.

Toda concepción del mundo y toda filosofía presupone una determinada actitud hacia los valores. La del positivismo es esencialmente naturalista. Nihilismo: Corriente de pensamiento que niega de manera absoluta a los valores. Como representante del nihilismo tenemos a Friedrich Nietzsche (1844-1900), el cual llegó a negar la cultura legada por la humanidad.

Orientación fundamental o ideal supremo: Objeto, proceso o fenómeno que es considerado como lo más importante para los partidarios de un determinada ideología. Su consecución, mantenimiento y defensa es priorizado por encima de cualquier otra cosa. La orientación fundamental, desde la óptica de la doctrina que lo porta, determina el universo, contenido y jerarquía de valores y antivalores, por lo que constituye el criterio axiológico universal o general,

Existen varias orientaciones fundamentales: hedonismo, eudemonismo, humanismo, utilitarismo, teologismo, evolucionismo, etc. (Ver: valor fundamental y bien supremo ) Polaridad de los valores: Una de las características de los valores que consiste en que a cada uno le corresponde un antivalor, formando entre ellos una unidad dialéctica de contrarios.

  • En el caso específico de los valores ético-morales, a cada valor le corresponde dos antivalores, uno por exceso y otro por defecto, por ejemplo: a la valentía le corresponden la cobardía y la temeridad o imprudente arrojo.
  • Ver: Carácter histórico concreto, Carácter jerárquico y existencia parásita ).

Relativismo axiológico: Interpretación de las normas y valores como puras convenciones, negación de que sea obligatorio observar principios generales de conducta; aceptación de que es imposible dar una justa estimación ético-moral de un acto. El relativismo axiológico es una consecuencia de sobreestimar metafísicamente el carácter relativo de las normas morales, pretendiendo que carecen de todo elemento de lo absoluto.

El relativismo llega a negar que sea posible formar una ética científica. Existen básicamente dos formas de relativismo: el descriptivo y el normativo. El primero se basa en el hecho indiscutible de las diferencias de usos y costumbres de un lugar a otro y de una época a otra. El segundo plantea que la legitimidad de las normas y valores conciernen sólo a los grupos sociales e individuos que los practican, que tales normas y valores no deben ser cuestionados y que tratar de modificarlos constituye una intromisión inadmisible.

En el caso de los usos y costumbres inocuos al ser humano como es el caso de las diferencias en las formas de vestir, o el hecho de que en Inglaterra se conduzca por la senda izquierda, no hay mucha controversia, pero si la hay en el caso de usos y costumbres nocivas para el ser humano como son: la esclavitud que fue práctica habitual en épocas pasadas, el canibalismo, la clitoreptomía practicada en países de Africa.

  1. En el mundo antiguo, el relativismo ético se manifestó claramente en la filosofía de los escépticos (Pirrón y otros).
  2. Es propio también de varias corrientes filosofías actuales: del neopositivismo, del existencialismo y del pragmatismo.
  3. Por ejemplo: Ayer y Carnap consideran que no es posible ni siquiera plantear el problema de sí la estimación moral es justa o injusta.

La consecuencia lógica del relativismo ético estriba en justificar el amoralismo. (Ver: absolutismo axiológico ) Ser humano: Todo representante de nuestra especie, independientemente de los elementos cuantificables que puedan dar lugar a clasificación y diferenciación entre las personas como son el sexo, la raza, afiliación política o religiosa, nacionalidad, etc.

Esta categoría puede ser analizada tanto en la dimensión temporal como en la espacial. En la primera incluye a los representantes de nuestra especie tanto del pasados como del presentes y del futuros; en la segunda dimensión incluye a todos los agentes sociales independientemente del grado de generalización del mismo: individuo, grupo social, sociedad y humanidad en general.

(Ver: dignidad y agente social ) Socialización: Proceso mediante el cual se forman en un individuo los valores necesarios para un adecuado desempeño como ser social. Este concepto se refiere a la formación de valores de todo tipo: artístico-estéticos, ético-morales, político-ideológicos, científico-tecnológicos, etc, y en donde juegan un papel sumamente importante los pertenecientes al dominio axiológico de los ético-morales.

Este proceso se efectúa tanto por asimilación del medio sociocultural de los elementos culturales necesarios para lograr la adaptación a nivel social, como por reelaboración personal de esos elementos y orientación del sujeto hacia un determinado desarrollo de su persona. En este proceso participan factores tanto biológicos como psicológicos y sociales.

Soportación pasiva: Aceptación de diferencias en la forma de pensar, ser y hacer que afecten mis derechos o los de mi grupo o la dignidad de cualquier otro agente social. (Ver: tolerancia e intolerancia ) Sujeto y objeto: Por sujeto se entiende al ser humano que obra y conoce activamente, está dotado de conciencia y voluntad: por objeto, lo dado en el conocimiento o aquello hacia lo cual está orientada la actividad cognoscente u otra actividad del sujeto.

Sujeto social: Agente social con posibilidades objetivas para autodeterminarse sobre la base de un ideal, así como elegir sus propios ideales de autodeterminación. (Ver: agente social ) Teologismo: Doctrina para la cual la orientación fundamental es Dios (Cristianismo, Islamismo) Tolerancia: Respeto a formas de pensar, ser y hacer de otros agentes sociales, diferentes a las mías y las de mi grupo, siempre que esas diferencias no afecten los derechos míos y de mi grupo, ni la dignidad de cualquier otro agente social.

(Ver intolerancia y soportación pasiva ) Utilitarismo: Corriente de pensamiento para la cual la orientación fundamental es la máxima utilidad para el mayor número de personas, el máximo provecho para la vida individual y social. (Tiene antecedentes en la escuela antigua de los sofistas (Antífante, Trásimaco), pero se formó definitivamente como parte de la ética con Jeremy Bentham (1748-1832) y John Stuart Mill.

  • 1806-1873) Valor: Propiedades de objetos procesos o fenómenos con significación positiva o negativa para la dignidad humana,
  • Ver: valor positivo, valor negativo, valoración ) Valor artístico estético: Propiedades de objetos, procesos o fenómenos capaces de estimular una sensibilidad estética.
  • Valor ético-moral: Propiedades de elementos de la conciencia social previamente internalizados, así como de la conciencia individual y del subconsciente, que tienen una significación positiva para la dignidad humana, en el sentido de que contribuyen a la adaptación social de agentes sociales por medio de una influencia directa en la autorregulación de la conducta.

Las cualidades de esos elementos se expresan en actitudes o predisposiciones de individuos concretos a reaccionar ante el mundo circundante, ante otros individuos y ante ellos mismos. Y esas predisposiciones a la reacción tienen grandes probabilidades de expresarse en tomas de decisiones de las cuales se derivan conductas (actos u omisiones) que garantizan la adaptación a nivel social.

Ver: valor, valor positivo, valor negativo y valoración ) Valor fundamental: orientación fundamental que cumple los siguientes requisitos: 1. Debe ser un valor de máxima determinación o cualificación, por lo que los demás valores lo son en relación a él y no a la inversa.2. Debe tener un grado de generalización tal que no deje fuera ningún elemento importante de lo humano, o al menos de la relación del ser humano con esa orientación fundamental.

Tampoco debe ser tan extenso que incluya elementos triviales.3. Debe ser realizable. Desde una óptica humanista, la única orientación fundamental que cumple tales requisitos, y que merece el calificativo de valor fundamental es la dignidad humana, (Ver bien supremo ) Valor negativo: (Ver antivalor ) Valor positivo: Propiedades de objetos procesos o fenómenos con significación positiva para la dignidad humana,

  • Ver: valor, valor negativo, valoración ) Valoración: Proceso mediante el cual un individuo evalúa la significación de las cualidades de objetos, procesos o fenómenos para la satisfacción de sus necesidades así como las de otros.
  • La valoración es el resultado de un complicado proceso en el que participa la personalidad de manera integral.

(Ver: valor y autovaloración ) Valoración (Formas de): Evaluación que hace un individuo de la siginficación de determinadas propiedades de objetos, procesos o fenómenos para la satisfacción de necesidades normales de nuestra especie, la dignidad humana y la práctica social, desde la perspectiva de una determinada zona o dominio axiológico,

  1. Existe la valoración artístico estética, ético moral, científico tecnológica, terapéutica, etc.
  2. Como cada zona o dominio axiológico tiene sus peculiaridades y existe una relativa independencia entre ellas, existe también relativa independencia entre las diferentes formas de valoración.
  3. Valoración neurotizante: Valoración que de forma exagerada no se corresponde con el significado real de las propiedades del objeto, proceso o fenómeno valorado, incluyendo a las cualidades personales del agente valorante, para la satisfacción de sus necesidades y las de otros, y esa falta de correspondencia le causa desadaptación a nivel social, y por lo tanto, sufrimiento.

(Ver: autovaloración, valoración y formas de valoración ) Valores espirituales y materiales: Forma de clasificar a los valores atendiendo a la naturaleza material o espiritual de su portador (Ver: existencia parásita y bien ) Valores formales: Exigencia social de un determinado ser o hacer correcto desde el punto de vista ético-moral, pero que el individuo no ha internalizado, por lo que se expresa conductualmente solo en condiciones de presión social.

Valores Humanos: Uso inadecuado del término, debido a que: 1- Los valores existen por y para el ser humano como sujeto valorante y como centro del universo axiológico, y en este sentido constituye una redundancia.2- Los seres humanos pueden ser portadores de valores de todos los dominios axiológicos, por lo que si se hace referencia a los valores que pueden portar los seres humanos, se está haciendo referencia a todos, y en este sentido no aporta nada diferente al concepto ” valor “.

Valores instrumentales u operativos: valores con utilidad para una determinada función. La altura en la escala jerárquica de estos valores está determinada por su eficacia en el cumplimiento de una función asignada. Valores político-ideológicos: Valores ético-morales que tienen como objeto a los intereses de agentes sociales con un alto grado de generalización como sociedad y humanidad.

Para que estos ideales tengan realmente una significación positiva para la dignidad humana, y sean por lo tanto valores, no deben entrar en contradicción con aquellos valores que exaltan la individualidad, sino que se han de encontrar en una justa armonía en dependencia de las exigencias al cuerpo social.

En tiempos de grandes exigencias como son catástrofes naturales y artificiales, el eje de decisiones se desplaza a los agentes sociales más generales, y el individuo pierde autonomía justificadamente, porque esas grandes exigencias sólo podrán ser superadas con el esfuerzo unido de todos, lidereados por una voluntad única, pero una vez pasada la exigencia, el eje de decisiones ha de desplazarse hacia el individuo, y este ha de recobrar su autonomía.

Valores terapéuticos: Propiedades de objetos, procesos o fenómenos que pueden restaurar la salud. Zona o dominio axiológico: Forma de clasificar a los valores atendiendo al área de la realidad social en la que ellos existen y desde donde satisfacen necesidades normales de nuestra especie. En tal sentido podemos hablar de las zonas o dominios axiológicos de los valores: científico-tecnológicos, artístico-estéticos, ético-morales, político-ideológicos, educativos, terapéuticos, etc.

Un mismo objeto puede satisfacer al mismo tiempo varias necesidades y ser, por lo tanto, portador de valores de varios dominios axiológicos; por ejemplo: un vaso, como sirve para contener líquidos tiene valor de uso o instrumental, si está hermosamente tallado será portador de valor estético, si fue de Napoleón Bonaparte tendrá valor histórico.

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¿Qué es lo que estudia la ética?

El estudio de la ética pretende descubrir qué hay detrás de la forma de ser y de actuar del ser humano al tiempo que trata de establecer ‘reglas’ de lo que es ‘bueno’ y lo que es ‘malo’. En ese sentido, la importancia de la ética radica precisamente en saber qué está bien y qué está mal como individuos y como sociedad.

¿Cómo se llama la ciencia del bien y del mal?

La ciencia del bien y el mal es una axiología que se aplica a diversos tipos y sistemas de valores y puede ser investigada en los ámbitos privados y públicos, pero también en la biosfera, la literatura y la medicina.

¿Qué es la axiología y cuáles son sus características?

La tolerancia – Junto con tal actitud de apertura, coexiste y crece favorablemente el germen de la tolerancia como elemento central, el cual hace posible la convivencia humana y que la educación se insemine en cada uno como la posibilidad misma de inculcar un conocimiento sólo a quien lo quiera y crea que tiene sentido para su vida; expresión de la libertad de pensamiento que se considera la base misma de toda educación, para no reducirla a vana y a adoctrinamiento impuesto.

Dicho lo anterior, por extensión, actuar así ha de llevar al éxito a cualquier empresa que cifre sus logros en la cooperación, fundada en la aceptación y reconocimiento de las posibilidades del otro, a pesar de lo que los prejuicios nos lleven a pensar que, por ser distintos a nosotros, ciertos empleados con los que trabajamos (no necesariamente en la religión profesada, sino en fumar una marca de cigarros en lugar de otra, etc.), seríamos incapaces de entendernos para cumplir las metas de la organización en cuestión, si bien lo que conquista tales objetivos no depende de qué tan iguales o diferentes seamos sino de qué tan capaces somos de comunicarnos para realizar tareas comunes de manera exitosa.

Actividad 1. Axiología y la formación del ser humano La axiología o “teoría de los valores” se enfoca en el estudio de los valores y su utilidad para el hombre, a partir de su elección como ser humano, su educación y su determinación personal, como producto de la cultura de la persona.

Con base en los contenidos revisados en la unidad, elige la respuesta correcta a cada reactivo que se te presenta, con la finalidad de evidenciar tu comprensión del tema. Autoevaluación. El valor de los individuos Los valores son principios que los hombres consideran fundamentales, al grado tal que piensan que deben ser gobernados por éstos; es decir, que lo que hacen debería ajustárseles, y que si a alguien no le concierne lo que sí vale para los otros, no debería, en principio, importar su expresión de desacuerdo.

A continuación se presentan algunas aseveraciones relacionadas con los valores y la educación. Selecciona si son Falsas o Verdaderas.

¿Qué es la axiología y ejemplos?

Ejemplos de axiología –

Axiología filosófica: Se centra en el estudio del análisis de la naturaleza, así como la función tanto subjetiva como objetiva de los valores positivos. Además, se añade a su estudio los antivalores o valores negativos como el egoísmo, la venganza y el odio. Axiología objetiva: También denominada objetividad axiológica, es una corriente de análisis dentro de la axiología, la cual considera a los valores como únicos e inmutables y no dependen de las personas para tener valor. Por ejemplo: los valores positivos como el amor, la solidaridad, el respeto. Axiología subjetiva : Considera a los valores como variantes y cambiantes. Según al contexto pueden adaptarse o evolucionar. Por lo tanto, se les da el valor que se requiera, por ejemplo: el amor se adapta a la persona a quien se quiera demostrar el afecto. Axiología jurídica: Es el estudio de las normas y la aplicación de las reglas en todos los ámbitos de la sociedad, tanto familiar, laboral como social. La importancia de la vida, la dignidad, la responsabilidad, la libertad, la pena de muerte o la cadena perpetua, son temas que se añaden en este tipo. Axiología educativa: La aplicación de los valores desde una perspectiva pedagógica, es el centro de este tipo de axiología. Desde la ética, la cultura, hasta lo estético, forman parte de este estudio en un sentido práctico y crítico.

¿Cuáles son los valores de la axiología?

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Este artículo o sección tiene referencias, pero necesita más para complementar su verificabilidad, Este aviso fue puesto el 24 de abril de 2014.

El valor es una cualidad de un sujeto o un objeto, Los valores son agregados a las características físicas o psicológicas, tangibles del objeto; es decir, son atribuidos al objeto por un individuo o un grupo social, modificando a partir de esa de lo cual es la atribución su comportamiento y actitudes hacia el objeto en cuestión.

  1. El valor es una cualidad que confiere a las cosas comunes, hechos o personas una estimación, ya sea positiva o negativa.
  2. Se puede decir que la existencia de un valor es el resultado de la interpretación que hace el sujeto de la utilidad, deseo, importancia, interés, belleza del objeto.
  3. Es decir, la valía del objeto es en cierta medida, atribuida por el sujeto, en acuerdo a sus propios criterios e interpretación, producto de un aprendizaje, de una experiencia, la existencia de un ideal incluso de la noción de un orden natural que trasciende al sujeto en todo su ámbito.

«Puesto que los valores no son cosas, ni elementos de las cosas, entonces los valores son impresiones subjetivas de agrado o desagrado, lo que nos producen a nosotros y que nosotros proyectamos sobre las cosas. Se ha acudido entonces al mecanismo de la proyección sentimental; se ha acudido al mecanismo de una objetivación, y se ha dicho: esas impresiones gratas o ingratas, que las cosas nos producen, nosotros las arrancamos de nuestro yo subjetivo y las proyectamos y objetivamos en las cosas mismas y decimos que las cosas mismas son buenas o malas, o santas o profanas» (García Morente, 1992).

Valores tales como: honestidad, lealtad, identidad cultural, respeto, responsabilidad, solidaridad, amor, tolerancia, gratitud, laboriosidad, sociabilidad, etc., son fundamentales para convivir pacíficamente en la sociedad. Sin embargo, como en muchos de los temas antropológicos se puede considerar que la libertad o la solidaridad, más que valores personales o sociales son sus fundamentos de valor, lo que delimita el ámbito axiológico,

Como cualidades apreciadas por el sujeto solo adquieren el rango de valores en el momento en que son alcanzadas como prácticas personales y/o colectivas. En otras palabras, la libertad no es un valor por el contenido del concepto o por ser apreciada como una práctica deseable de un determinado grupo social, la libertad es un valor cuando es apreciada y ejercida por los sujetos, es decir, demanda situaciones praxeológicas, es el ejercicio de la libertad en una comunidad.

Esto se conoce como dialéctica objeto-sujeto, relación recíproca entre el objeto considerado como valioso por el pensamiento y la práctica del sujeto hábitos virtuosos. Los valores desarrollan virtudes que desplegados diariamente en nuestro ambiente benefician a nuestro entorno y a la sociedad en general.

Los valores se delimitan por una cultura, grupo, religión, hábitos o tradiciones. En línea con la dialéctica sujeto – objeto en los valores se producen los casos y controversias. Por ejemplo, el respeto a las mujeres en el medio oriente no es el mismo que podemos observar en otras partes del mundo.

En una cultura y religión puede no considerarse vejatorio o intolerante (dimensión subjetiva del valor). Un valor es el aprecio que con cuidado se le da a un objeto, a alguna cosa material, a algún animal o a un semejante. Un valor se compone de dos cosas muy importantes en la vida humana, ya que somos los únicos que hacemos esto de dar valor a casi todas las cosas, olvidándonos del principal objetivo del porque aplicamos valores en lo que nos rodea en la vida Por olvidarnos de nuestro verdadero valor que deberíamos de tener como seres humanos, en donde invirtiendo tiempo y atención, para lograr obtener lo que se esté procurando y cuidando con atención a.

El valor humano está por más abajo de los suelos debido a que nos olvidamos de valorarnos principalmente a uno mismo, individualmente en la autobservación y autoanálisis.

¿Cuál es la importancia de la axiología?

Descubre las enseñanzas de Paul Lapie sobre la importancia de la axiología – La axiología es una rama de la filosofía que se enfoca en el estudio de los valores, y su importancia en la vida humana. En este sentido, resulta fundamental conocer las enseñanzas de Paul Lapie, uno de los principales exponentes de esta disciplina, quien destacó la relevancia de la axiología en diversos ámbitos de la existencia.

  • Paul Lapie fue un filósofo francés que, a finales del siglo XIX y principios del XX, se dedicó a profundizar en el estudio de la axiología.
  • En este sentido, Lapie afirmaba que la axiología era una disciplina clave para entender la naturaleza humana, ya que los valores son una parte esencial de la identidad y la forma de vida de las personas.

En este sentido, Lapie destacaba la importancia de los valores en la educación, ya que son ellos los que pueden guiar el comportamiento y las decisiones de los individuos. Asimismo, el filósofo francés señalaba que los valores son fundamentales en el ámbito político, ya que son ellos los que deben guiar las decisiones de los gobernantes y los ciudadanos.

  1. Por otro lado, Lapie también hizo hincapié en la importancia de los valores en el ámbito empresarial y económico.
  2. Según su visión, los valores son fundamentales para el éxito de las empresas, ya que son ellos los que pueden generar un compromiso y una motivación en los trabajadores, y mejorar la imagen y la reputación de la empresa.

Conocer la axiología nos permite reflexionar sobre nuestros propios valores y decidir cuáles son los que queremos guiar nuestra vida y nuestras acciones. Por eso, es fundamental conocer las enseñanzas de los principales exponentes de esta disciplina, como Paul Lapie, y reflexionar sobre la importancia de los valores en nuestra vida cotidiana.

En conclusión, la axiología es una rama de la filosofía que se enfoca en el estudio de los valores y su importancia en la vida humana. A través de la reflexión y el cuestionamiento de nuestros valores, podemos tomar decisiones más conscientes y coherentes con nuestras creencias y principios. Además, la axiología nos ayuda a comprender mejor a los demás y a respetar sus valores y perspectivas.

En definitiva, conocer y aplicar la axiología en nuestra vida diaria puede contribuir significativamente a nuestro crecimiento personal y a una convivencia más armoniosa con los demás. En conclusión, la axiología es una disciplina filosófica que se enfoca en el estudio de los valores y su importancia en la vida humana.

A través de la comprensión de los valores, podemos tomar decisiones más conscientes y éticas en nuestras vidas. Además, la axiología puede ayudarnos a desarrollar una mayor sensibilidad y empatía hacia las perspectivas y valores de los demás. Es importante recordar que los valores no son universales, sino que varían de persona a persona y de cultura en cultura.

Por lo tanto, es fundamental estar abiertos al diálogo y al respeto hacia las diferentes perspectivas y valores de los demás. En resumen, la axiología es una herramienta valiosa para comprender nuestros propios valores y los de los demás, lo que nos permite tomar decisiones más conscientes y éticas en nuestras vidas.

¿Cuáles son los principios axiológicos?

Algunos de estos principios son la rectitud, integridad, honestidad, la dignidad humana, el servicio o idea de contribuir, el potencial, entre otros.

¿Qué es la ética axiológica?

Ética axiológica. Es la rama de la filosofía que estudia la naturaleza de los valores y juicios valorativos. La axiología es el sistema formal para identificar y medir los valores. Es la estructura de valores de una persona la que le brinda su personalidad, sus percepciones y decisiones.

¿Cómo se da la axiología de la educación?

En este sentido, la aplicación de la axiología al ámbito de las actividades y comportamiento se da a través de una formación relativa a los elementos que se identifican como deseables o preferibles en el plano social, y es justamente la esfera educativa en la que se puede llevar a cabo esta labor formativa.

¿Como los fundamentos axiológicos inciden sobre el comportamiento humano?

Según la opinión de, Escobar (2019) la axiología y desde un punto globalizadora enfoca su estudio hacia una forma de comportamiento humano, que es la moral. Este comportamiento se distingue por su carácter histórico y social. Esta disciplina se halla estrechamente vinculada con el problema del hombre.

¿Quién es el padre de la ética?

Sócrates es considerado el padre de la Ética, pues introduce el término moral intelectual ARETÉ, afirmando que se puede definir y mostrar a los demás. Para el la virtud es la disposición última y radical del hombre, aquello para lo cual ha nacido propiamente, y esa virtud es la ciencia.

¿Cuáles son los dos fundamentos de la ética?

La fundamentación de la ética debe partir de la realidad del ser viviente y puede también usar una fundamentación trascendental de la racionalidad teniendo siempre en consideración que no es la última instancia desde un punto de vista metafísico y no puramente discursivo.

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¿Qué ciencia está más apegada a la ética?

De aquí surge el planteamiento que para que este análisis de los actos del hombre sea integral, la Ética debe echar mano de otras ciencias o disciplinas cuyo objeto de estudio sirvan a la Ética para sus funciones. Entre estas destacan, psicología, economía, política y sociología.

¿Qué es lo bueno y lo malo de la ética?

El bien y el mal, sólo conceptos o nociones valorativas trascendentes El bien y el mal son conceptos o nociones relativos al sentido, al valor o a las consecuencias de la actuación humana, y también son entendidos como lo que afirma —el bien— o lo que niega —el mal—ciertas exigencias o valoraciones.

  1. Así entendidos ambos, el bien es lo que se ajusta a lo exigido o satisface valoraciones como la verdad, la justicia, el orden, la armonía, el equilibrio, la paz o la libertad, o todo lo que favorece el bienestar, ya sea en el ámbito individual o comunitario.
  2. El mal, por su parte, es todo lo contrario a lo anterior.

Fernando Savater —filósofo especializado en ética— afirma que el bien es todo lo que está de acuerdo con lo que somos y lo que conviene al ser humano, y el mal es lo contrario: lo que significa la negación de lo que somos y lo que no nos conviene como seres humanos.

Al hablar sobre el bien y el mal, tres aspectos importantes llaman nuestra atención: primero, al calificar algo como bueno o malo lo hacemos desde nuestra propia conciencia personal, y lo hacemos —actuando como jueces veritativos— aún desde que somos niños; segundo, los integrantes de un grupo o comunidad humana —generalmente—llegamos con relativa facilidad a un punto de acuerdo o coincidencia acerca de lo que es bueno o malo con respecto a algo que conocemos o nos afecta a todos, y rara vez sucede lo contrario; y tercero, el mal relacionado de manera específica con una valoración ética o estética —como amor, orden, justicia, armonía, equilibrio, bienestar, paz o libertad— no se define o describe en función de sí mismo sino que se hace —directa o indirectamente— por ser lo opuesto a algo otro que constituye la valoración positiva; por ejemplo: el desorden es la carencia de orden, el odio es lo opuesto al amor; el malestar es la carencia o lo opuesto al bienestar.

Un intento de teorizar sobre el bien y el mal —entre otras opciones metodológicas—consiste en un esquema representado por un continuo con dos polos o extremos, en cada uno de los cuales existe un concepto límite (relativo a lo bueno o a lo malo). En este continuo, toda acción humana se ubica en un punto, más cercano al bien o más cercano al mal.

  • Ejemplos de polos: amor/odio; orden/desorden; paz/guerra; equilibrio/desequilibrio.
  • Ahora bien, nos damos cuenta que además de las especificidades de significación de cada uno de estos pares dicotómicos —amor/odio, orden/desorden—, cada elemento del par nos impacta en un sentido o en otro sentido opuesto.

El cómo nos impacta se traduce en el valor, no sólo del concepto, sino de su concreción en nuestra vida, lo cual nos lleva a preferir el orden sobre el desorden, el amor sobre el odio. Esto parece sugerirnos la noción de “supra orden subyacente” o de “estructura superior invisible” del universo, “orientada con un sentido positivo”.

Esta noción es reforzada por nuestra (¿innata?) capacidad valorativa, presente en todas las culturas, vinculada con las nociones positivas mencionadas, por lo cual no resulta nada difícil lograr consenso o conseguir el respaldo de la gente en cuanto a favorecer condiciones asociadas a los conceptos de orden, equilibrio, justicia y amor, a menos que algunos se sitúen —febrilmente o a ciegas— en posiciones fundamentalistas, que pongan lo doctrinario o ideológico,

Entre los animales no es pertinente hablar del bien y del mal, sino sólo de lo adecuado y lo inadecuado, lo que les conviene y lo que no les conviene, pues ellos están programados genéticamente para hacer lo que corresponde a su especie, y así lo hacen, dentro de lo programado.

  • Además, los conceptos bien y mal surgen de nuestra conciencia, y los animales no tienen conciencia de sí mismos ni conciencia valorativa más allá de lo meramente objetivo (valorar la comida, por ejemplo).
  • Por otra parte, los humanos podemos actuar —y de hecho actuamos— en un sentido o en otro, hacia lo bueno o lo malo, hacia lo que conviene o lo que no conviene, aún en contra del criterio de conservación de la vida o de lo simplemente biológico.

O sea, los humanos hacemos el bien o el mal según nuestra elección, preferencia o capricho, es lo que se ha llamado libre albedrío. Los animales han demostrado moverse o reaccionar según preferencias —aunque sólo de carácter fisiológico— cuando hay a la vista opciones para escoger, tales como estar expuestos al sol o buscar la sombra, o comer ciertas cosas en lugar de otras.

  • Las preferencias en los seres humanos no son sólo de tipo fisiológico, sino también de carácter simbólico, o sea, derivadas de conexiones entre significados, expectativas y valores, con una noción de ‘sentido’.
  • Los valores son algo abstracto, propio de nuestro pensamiento, y éste se desarrolla mediante simbolismos, o sea, de conexiones entre significados y significantes con sentido valorativo.

La noción de ‘sentido’ implica que los humanos, además de satisfacer nuestras necesidades fisiológicas, nos dirigimos hacia algo más allá de lo que está a la vista, buscamos o perseguimos algo más. Fernando Savater afirma que los humanos no sólo usamos las cosas, sino que les damos valor o le asignamos una importancia, específica según cada quien.

En este sentido, según él, las cosas no sólo son lo que son, sino lo que significan para cada quien, según el valor que les otorgamos. Y los humanos, además, tenemos conciencia de que somos sujetos, de nuestra individualidad. La noción de sujeto —la percepción del yo— es para cada quien la noción más importante, vinculada a una historia personal, muy propia.

Y por ello cada persona, en la medida en que puede, busca singularidad: ser él mismo, tener y realizar sus preferencias, vivir su propia vida, alcanzar sus propios logros. Esto, sumado a la condición más significativa de la praxis humana como lo es la libertad, nos lleva a un verdadero drama.

  1. Es el drama de la actuación humana, que se desplaza ‘a discreción’ —o más bien, a su criterio personal— entre los límites del bien y el mal.
  2. ¿Hasta qué punto actúa libremente el sujeto ante el dilema ético? Pues el libre albedrío, como señala Savater, es un concepto que presenta ciertas deficiencias de significación y hasta de factibilidad, debido según él a “nuestra imposibilidad de querer racionalmente el mal” (El Valor de Elegir).

En efecto, un auténtico libre albedrío debería significar el poder desear y elegir tanto el bien como el mal, como opciones equiparables. Y resulta que el bien lo podemos desear y, además, elegir racionalmente. En cambio, podemos desear el mal y hasta elegirlo, pero tal elección no sería nunca racional o sujeta a la racionalidad, pues significaría la negación de lo que somos y de cómo somos los humanos.

  1. Y, en los casos extremos, el mal significa la negación de la existencia.
  2. Savater cita al filósofo Jean-Luc Nancy, quien señala —en “La Experiencia de la Libertad”— que el mal está presente en cada existente como “su posibilidad más propia de rechazo de la existencia”, y hasta enfatiza que “el mal es el odio de la existencia como tal”.

Esto es remarcado por Savater, al decir que “es inevitable aceptar que lo irracional existe también como una de nuestras posibilidades”. Entonces, aceptar el mal —en cuanto desearlo y elegirlo como opción de vida—, si somos sinceros, significa tener que aceptar que somos malos por decisión personal.

  • Pero aquí no está el escollo, porque tal cosa puede acontecer —y de hecho acontece—, sino que también, al mismo tiempo, significaría aceptar que elegimos la negación de la existencia, que elegimos lo irracional.
  • He aquí el problema, pues el ser humano siente la necesidad de creer que está tomando decisiones correctas o por lo menos acertadas, que va por un camino acertado.

Por ello, es problemática tal sinceridad con respeto al mal, y por ello nos engañamos a nosotros mismos y, a la vez, intentamos engañar a otros acerca de las ‘razones’ o argumentos sobre la elección del mal. El mismo Hitler invocaba razones sublimes para justificar sus acciones criminales, y declaraba que la Providencia estaba de su parte.

Más arriba decíamos que nosotros calificamos algo de ‘bueno’ o ‘malo’ desde nuestra propia conciencia, y lo hacemos actuando como jueces veritativos, o sea, capaces de comprender y aplicar criterios de verdad. En relación con el mal, la conciencia juega un papel de primera importancia, y así lo indica Savater al opinar que si descargamos la conciencia de malas elecciones, o sea, que todo lo considere bueno o aceptable “acaba desapareciendo como tal conciencia” (El Valor de Elegir), quedando convertida sólo en un espejo empañado que refleja mal la realidad, un espejo de autoengaño.

Y en relación con esa necesidad de auto justificación, Aristóteles —al referirse a la debilidad de la voluntad o akrasia— establece una diferencia, como comenta Savater, entre el akrates o el pasionalmente débil, y el akolastos o el desenfrenado malvado, a quien sus “reiteradas perversiones le han llevado a convencerse de que obra bien cuando hace lo peor”.

Los positivistas, pragmáticos y relativistas afirman que los criterios para calificar algo de bueno o malo son netamente culturales, y como la cultura cambia así también pueden cambiar tales criterios. Así, cualquier cosa puede ser calificada como buena —y lo contrario a ella como mala— si tal cosa es aceptada o respaldada por una comunidad o conglomerado humano.

Sin embargo, es necesario destacar que todo lo que hacemos lo hacemos con un propósito o intención. La intención es un criterio central en la consideración o valoración ética. Y toda intención se traduce en un objeto y un resultado. No hay intención inocente, pues toda intención humana lo es hacia un objeto, con un propósito determinado.

  • Y tampoco hay intención practicada sin resultado.
  • El objeto es lo que se persigue con la acción, y el resultado es lo que deriva de esa acción.
  • Cuando hablamos de propósitos y sus resultados, tocamos el tema de los criterios de conveniencia.
  • Según los positivistas, pragmáticos y relativistas, los criterios de conveniencia son sólo lo que cada grupo humano elige como guía de su propia conducta, sin que exista nada opuesto que pueda calificarse de verdadero.

Sin duda, podemos elegir o practicar cualquier cosa que se nos antoje —y hasta justificar nuestra elección o práctica— contra todo criterio de conveniencia, pero la conveniencia ‘en sí misma’ o per se, como lo que afirma o apoya nuestra existencia y favorece el logro de resultados positivos, es algo que —aunque sea obviado o negado— permanece como una referencia real, como algo intangible que se sigue imponiendo ante nosotros, en su trascendencia.

Es lo que unos denominamos ‘criterio de verdad’, y a lo que otros niegan validez lógica, por no aceptar nada más allá de la simple inmanencia. Luc Ferry —filósofo francés actual, no creyente— sostiene que aún persisten claros indicios de trascendencia que han escapado a la deconstrucción nietzscheana de ideales —o proceso de destrucción de ídolos— y refiere como ejemplos de trascendencia también la noción de justicia, el derecho a la vida, la belleza y la libertad —y otros principios que subyacen a los derechos humanos— como cosas que no encuentran sustentación filosófica desde la inmanencia.

Y el mismo Ferry destaca que la total y pura inmanencia es un sinsentido —algo que no es real— y nos da a entender que romper con todo tipo de trascendencia significa romper también con lo humano. Por ello, afirma: “La verdad, lo justo, lo bello y el amor están siempre presentes en nosotros”, y comenta que “de ello no sólo no podemos sino que no queremos zafarnos, y allí hay trascendencia”.

  1. Las valoraciones éticas nos sirven de guía para evitar que nos abrumen, nos derrumben o nos aniquilen los resultados de acciones contrarias a lo que somos y a lo que nos conviene por ser lo que somos.
  2. Y hacer el bien o hacer el mal tiene no sólo una significación diferenciada en términos de valor sino también sus propias implicaciones.

No es algo neutral el hacer el bien o hacer el mal, o el proceder de una manera o de otra contraria a valoraciones y expectativas. Ciertamente, las valoraciones —y con ellas las expectativas—cambian culturalmente y han cambiado con los siglos, pero los criterios acerca de lo que somos, cómo somos y cómo nos conviene ser y vivir, siguen siendo las luces que guían nuestra razón en la dilucidación entre lo bueno y lo malo.

¿Qué significa la moral y cuál es su objetivo?

¿Qué es la Moral? – Moral es una palabra de origen latino, que proviene del término moris (“costumbre”). Por lo tanto, se trata de un conjunto de creencias, costumbres, valores y normas de una persona o de un grupo social, que funciona como una guía para obrar. Es decir, la moral orienta acerca de qué acciones son correctas (buenas) y cuáles son incorrectas (malas).

¿Qué es análisis de la moral?

Análisis Sistemático Moral — o ASM, para abreviar — es una herramienta que nos ayuda a pensar a través de situaciones éticamente complejas antes de tomar acción. Y también puede ayudarnos a analizar las dimensiones éticas de una situación compleja, después de los hechos.